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  • Fill rate vs OTIF: en qué se diferencian y cuál te exigen

    Fill rate vs OTIF: en qué se diferencian y cuál te exigen

    Abres el reporte mensual de la cadena y hay dos porcentajes distintos en la misma planilla. Uno dice 94%, el otro dice 60%, y los dos supuestamente hablan de lo mismo: si cumpliste con los pedidos del mes. Fill rate y OTIF son los indicadores con los que las cadenas de supermercados miden a sus proveedores, se parecen lo suficiente como para confundirse y se distinguen en algo que cambia la conversación con tu comprador.

    La diferencia no es un detalle técnico. Uno mide una sola cosa y acepta cumplimientos parciales; el otro mide dos al mismo tiempo y no acepta nada parcial: el pedido cumple entero o no cumple. Por eso el mismo mes, con los mismos despachos, se ve bien con un indicador y mal con el otro. Acá va la diferencia, un ejemplo calculado con ambos, y cuál te van a exigir y cuál deberías mirar tú.

    Qué mide cada indicador

    Fill rate: cuánto de lo pedido llegó

    El fill rate mide una sola dimensión: cantidad. Compara lo que la cadena te pidió contra lo que recibió y lo expresa como porcentaje. Si pidieron 100 unidades y llegaron 90, tu fill rate de esa línea es 90%.

    Lo importante es que admite fracciones: un despacho incompleto no se pierde entero, aporta la parte que sí entregaste. Entregar 90 de 100 es mejor que entregar 60, y el indicador lo refleja. Por eso sirve para dimensionar cuánto faltó, no solo para saber que faltó.

    Lo que el fill rate no mira, en su versión clásica, es el plazo. Si el pedido llegó completo pero tres días tarde, lo cuenta como 100%. Para la cadena eso no es cumplimiento: el producto no estuvo en góndola el día que correspondía. El cálculo en detalle está en la guía de fill rate.

    OTIF: a tiempo y completo, sin medias tintas

    OTIF viene de On Time In Full: a tiempo y completo. Mide dos dimensiones a la vez —plazo y cantidad— y las combina en un resultado binario: el pedido cumple o no cumple. No hay puntaje parcial.

    Un pedido cuenta como OTIF solo si pasa las dos pruebas a la vez. Completo pero fuera de la ventana horaria, no cumple. Puntual pero con el 95% de las unidades, tampoco. Ese 5% que faltó vale lo mismo que si hubieras entregado la mitad: el pedido se cae igual.

    Suena injusto y no lo es tanto: la cadena razona desde la góndola, donde un pedido tarde o incompleto es un quiebre, y un quiebre es venta perdida. Cumplir «casi» no le sirve. Cómo se define la ventana horaria está en qué es OTIF.

    Las diferencias que importan

    • Cuántas dimensiones miden. El fill rate, una: cantidad. El OTIF, dos a la vez: cantidad y plazo.
    • Cómo puntúan. El fill rate admite fracciones: 90 de 100 es 90%. El OTIF es binario: 90 de 100 es cero.
    • Qué te dicen cuando bajan. Fill rate bajo apunta a abastecimiento: producción, stock, capacidad. OTIF bajo con fill rate alto apunta a logística: agendamiento, transporte, ventanas de descarga.
    • Qué tan sensibles son. El OTIF castiga mucho más: una falla chica en un pedido grande casi no mueve el fill rate y borra ese pedido entero del OTIF.
    • Cuál es más alto. Siempre el fill rate. Y esto no es una tendencia: es aritmética.

    Ese último punto merece detenerse. El OTIF nunca puede ser mayor que el fill rate cuando ambos se calculan sobre el mismo conjunto de pedidos y el mismo período. Para sumar al OTIF un pedido tiene que estar completo y a tiempo, y todo pedido completo ya suma al fill rate: el OTIF exige lo mismo más una condición, así que a lo más empata. Si tu reporte muestra lo contrario, no es un buen mes: hay un problema de definición o de medición. Puede que se calculen sobre bases o períodos distintos, o que uno excluya órdenes canceladas y el otro no. Es una pregunta razonable para tu ejecutivo comercial, y conviene hacerla antes de comprometer un plan de mejora sobre esos números.

    El mismo mes medido con los dos indicadores

    Tomemos un mes con 10 órdenes de compra de 100 unidades cada una: 1.000 unidades pedidas. Así resultó:

    • 6 órdenes llegaron completas (100 de 100) y dentro de la ventana horaria.
    • 1 orden llegó completa (100 de 100), pero un día tarde.
    • 2 órdenes llegaron a tiempo con 90 de 100 unidades cada una.
    • 1 orden llegó tarde y con 60 de 100 unidades.

    Primero el fill rate por unidad. Suma lo entregado: 600 + 100 + 180 + 60 = 940 unidades sobre 1.000 pedidas. Fill rate: 94%, un mes que se ve razonable.

    Ahora el OTIF por pedido: solo cuentan las órdenes que cumplen las dos condiciones. La completa pero tarde no cumple. Las dos puntuales con 90 unidades no cumplen. La tarde e incompleta menos todavía. Quedan 6 de 10: OTIF 60%.

    Mismo mes, mismos despachos, mismos camiones: 94% y 60%. Dos números más ayudan a leer el cuadro. Órdenes completas sin mirar el plazo: 7 de 10 (70%). Órdenes a tiempo sin mirar la cantidad: 8 de 10 (80%). El cruce de ambas condiciones es el 60% de OTIF. Fíjate en el orden: 94%, 70%, 60%. El OTIF siempre queda abajo.

    Y cada número dice algo distinto. El 94% dice que el faltante es acotado: 60 unidades de 1.000. El 60% dice que 4 de cada 10 pedidos salieron mal para la cadena. Comparando aparece el diagnóstico: dos fallas fueron por cantidades chicas y dos involucraron atraso. No tienes un problema grave de producción; tienes uno de plazos.

    Cuál te van a exigir y cuál deberías mirar tú

    La cadena te va a exigir el suyo. Cada una define en el contrato qué indicador usa, con qué piso y con qué consecuencia si no lo cumples. Algunas trabajan con fill rate, otras con OTIF, varias miran los dos y castigan por uno. Ese no lo eliges tú: eliges cómo cumplirlo. Como referencia habitual del mercado, en consumo masivo se suele hablar de un piso cercano al 95%, pero no lo tomes como tu umbral: el número exacto está en tu contrato, con la fórmula y el plazo para objetar.

    Tú deberías medir los dos. No por completismo, sino porque juntos dan el diagnóstico que ninguno da por separado. El fill rate te dice si el problema es de cantidad; el OTIF te dice si además es de plazo. Las combinaciones se leen así:

    • Fill rate alto y OTIF alto: estás cumpliendo. Mantén el registro por si el reporte de la cadena dice otra cosa.
    • Fill rate alto y OTIF bajo: tienes el producto, pero no llega cuando corresponde. Mira agendamiento de citas, transporte y tiempos de preparación del despacho.
    • Fill rate bajo y OTIF bajo: el problema es de abastecimiento. No alcanza con apurar los camiones: falta producto. Revisa stock de seguridad y qué productos concentran las faltas.
    • Fill rate bajo y OTIF alto: no debería ocurrir. Si aparece, hay un problema de medición y toca preguntar cómo se calcula cada uno.

    Eso también cambia la conversación: llegar diciendo «mi OTIF fue 60%, pero el 94% de fill rate muestra que el problema está en los plazos y no en el stock» es otra posición que la de esperar el número a fin de mes.

    Las variantes de cálculo y por qué hay que preguntarlas

    Acá está la trampa que confunde a casi todo proveedor nuevo: ninguno de los dos tiene una sola fórmula. La base del cálculo cambia el resultado, y el mismo mes da números distintos según cómo se cuente:

    • Por pedido: cada orden vale uno. Es la base natural del OTIF y la más exigente: un pedido de 5 unidades pesa igual que uno de 5.000.
    • Por línea: cada producto de la orden se evalúa por separado. No castiga la orden completa cuando falla un solo código.
    • Por unidad: unidades entregadas sobre unidades pedidas. Es la base habitual del fill rate y suele dar el número más alto: un producto de baja rotación que falla pesa poco.
    • Por valor: se calcula sobre pesos, no unidades. Cambia todo si mezclas productos caros y baratos: fallar en el premium duele mucho más.

    Ya lo viste: los mismos pedidos daban 94% por unidad y 70% contando pedidos completos. Por eso, antes de discutir cualquier porcentaje, confirma con cada cadena cuatro cosas: sobre qué base calculan, si el denominador usa la cantidad pedida original o la confirmada, qué pasa con las órdenes que ellos cancelan y cómo se define la ventana de tiempo. Pregúntalo por escrito y guarda la respuesta: sin esas definiciones estás comparando cosas que no se comparan, y con tres cadenas lo más probable es que tengas tres definiciones distintas en el mismo Excel.

    Preguntas frecuentes

    ¿Puedo tener buen fill rate y mal OTIF al mismo tiempo?

    Sí, y es la combinación más común. El producto existe y sale, pero llega fuera de la ventana horaria. La causa suele estar en el agendamiento de citas, la congestión del centro de distribución o tiempos de preparación muy ajustados. Es un problema logístico, no de abastecimiento, y se corrige más rápido.

    ¿Por qué el OTIF de mi reporte es más bajo que el fill rate?

    Porque el OTIF exige lo mismo que el fill rate más la condición de plazo: a lo más empata. Que sea más bajo es lo esperable. Lo que debería llamarte la atención es el caso contrario, señal de que se calculan sobre bases o períodos distintos.

    ¿Cuál de los dos miran más las cadenas en Chile?

    Depende de la cadena. Algunas trabajan con fill rate, otras con OTIF, y varias reportan ambos pero castigan por uno. Revisa la cláusula de nivel de servicio de cada contrato: puedes estar cumpliendo con una y fallando con otra sin notarlo.

    ¿Sirve de algo medirlos yo si igual me llega el reporte de la cadena?

    Por dos razones. El reporte llega con el mes ya cerrado, así que sin seguimiento propio te enteras tarde. Y se construye con los datos de recepción de la cadena, que tienen errores conocidos: órdenes que ellos cancelaron, recepciones digitadas con un día de desfase, productos descontinuados. Sin tu propio cálculo no hay con qué comparar, y sin comparación no hay objeción.

    ¿Con qué frecuencia debería revisarlos?

    Semanal, aunque sea grueso. Mensual es tarde: cuando ves el número, el período ya cerró. Baja al detalle por producto y por sala solo si aparece una desviación. El panorama completo de qué conviene seguir está en la guía de KPIs de retail.

    Dos indicadores, una sola planilla

    Entender la diferencia toma diez minutos. Mantener los dos indicadores calculados cada semana, para tres cadenas con definiciones distintas y cincuenta productos, es otra cosa: entrar a cada portal B2B, bajar reportes, emparejar códigos que no se llaman igual y armar la planilla antes del cierre. Esa es la parte que se cae cuando la semana se pone pesada.

    SinQuiebre es una plataforma que se conecta a los portales B2B de las cadenas en modo de solo lectura y te entrega ventas, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. No reemplaza tu criterio comercial: llegas a la reunión sabiendo tu número antes de que te lo informen.

    Pide una demo acá. El primer mes es gratis y no hay contrato anual: si no te sirve, te vas.

  • Cómo ser proveedor de supermercados en Chile: guía 2026

    Cómo ser proveedor de supermercados en Chile: guía 2026

    Si estás buscando cómo ser proveedor de supermercados en Chile, probablemente ya tienes el producto, ya lo vendes en ferias o tiendas de barrio, y sientes que la góndola es el siguiente paso lógico. Lo es. Pero conviene decirlo de entrada, porque casi nadie lo dice: entrar a una cadena es la parte relativamente fácil. Las grandes cadenas del país tienen hoy puertas formales de entrada para pymes, con formularios, programas y equipos comerciales dedicados a escuchar propuestas nuevas.

    Lo difícil viene después: cumplir cada orden de compra completa y a tiempo, absorber el costo logístico de llegar al centro de distribución, financiar el capital de trabajo mientras te pagan y sostener una rotación que justifique el espacio que ocupas. Esta guía cubre las dos partes, y la segunda es la que más te va a servir.

    Lo que necesitas antes de tocar la puerta

    Lo habitual del mercado es que tengas resuelto un piso mínimo antes de pedir la reunión. Estos requisitos cambian con el tiempo y entre cadenas, así que confírmalos siempre con el equipo comercial de cada una y con la autoridad correspondiente.

    Formalización tributaria y societaria

    Inicio de actividades ante el Servicio de Impuestos Internos y facturación electrónica son la base. Algunas cadenas además piden antigüedad: el manual de proveedores de Tottus, por ejemplo, señala inicio de actividades hace al menos seis meses, más antecedentes societarios, datos bancarios certificados, estados financieros y ausencia de morosidades laborales.

    Autorización sanitaria, si vendes alimentos

    En Chile los establecimientos que elaboran, envasan o almacenan alimentos requieren autorización sanitaria de la SEREMI de Salud de su región. El trámite depende del rubro y se actualiza seguido, así que la fuente válida es la SEREMI. Súmale rotulado nutricional y sellos de advertencia cuando correspondan: corregir un arte de envase ya impreso es caro.

    Código de barras propio

    Para que tu producto se lea en caja y exista en el sistema de la cadena necesitas un código de barras GS1 con prefijo de empresa propio, que en Chile administra GS1 Chile. Cada variante, formato y sabor lleva el suyo, y la caja o pallet suele necesitar codificación de agrupación.

    Ficha técnica de cada producto

    Es el documento que el comprador mira antes que tu discurso: ingredientes, información nutricional, peso neto, vida útil, condiciones de almacenamiento, dimensiones y peso de unidad y caja, unidades por caja, cajas por pallet y el código de barras de cada nivel. Si no la llevas lista, la reunión termina en una promesa de enviar información después.

    Capacidad productiva real y capacidad de despacho

    Esta es la que más pymes subestima. No es cuánto puedes producir en tu mejor semana, sino cuánto puedes producir todas las semanas, con el mismo estándar, mientras atiendes a tus clientes actuales. Y si puedes despachar al centro de distribución en ventana horaria, con la documentación correcta y el pallet armado como lo pide la cadena. Haz el ejercicio incómodo antes de firmar: si mañana llega una orden del triple de lo que estimaste, ¿la cumples?

    Cómo se postula a cada cadena

    Lo que sigue está descrito según lo que las propias cadenas publican. Plazos, formularios y convocatorias cambian, así que verifica en el sitio oficial antes de postular.

    Walmart Chile (Líder y sus formatos)

    Walmart Chile invita a contactar a sus equipos comerciales según la categoría que corresponda, y publica en su sitio de proveedores los Términos y Condiciones Generales de Abastecimiento de Mercaderías, que conviene leer antes de negociar. Para marcas propias exige certificación GFSI o auditorías propias de inocuidad.

    Agrupa además programas de apoyo a pyme bajo la llamada Ruta del Emprendimiento: Potencia Pyme, formación con mentoría y contacto con ejecutivos comerciales, del cual las mejor evaluadas pueden ser incorporadas como proveedoras; Hecho en mi Barrio, que da espacio en tienda a emprendedores del entorno; Transfórmate, de capacitación digital; y Pymes al Mundo. También ofrece backhaul de transporte, un programa de pronto pago y una Defensoría del Proveedor gratuita para resolver conflictos.

    Cencosud (Jumbo, Santa Isabel)

    Cencosud canaliza a los nuevos interesados por su Portal Nuevos Negocios, pensado para conectarse con startups, pymes y empresas de distinto tamaño: te registras, cargas tu información y postulas a los requerimientos abiertos. Sobre esa misma vía opera Nuestros Productores, su programa para pequeños productores nacionales con foco en productos típicos y regionales, que suma acompañamiento en calidad y estrategia comercial además de visibilidad en sala.

    SMU (Unimarc, Alvi, Mayorista 10, Super10)

    SMU tiene desde 2012 el programa 100% Nuestro en Unimarc, enfocado en proveedores locales y regionales, con acompañamiento comercial y logístico y una alianza histórica con INDAP. La postulación se gestiona por los canales oficiales de proveedores de la compañía.

    Tottus

    Tottus indica en su manual de bienvenida que el primer contacto se hace por correo a su casilla de primer contacto, con descripción de la empresa, catálogo, costos y disponibilidad. Si la propuesta avanza, el product manager de la categoría agenda reunión; aprobado el proveedor, se registra en Falabella Business Center y firma un Acuerdo Comercial Específico.

    Qué te van a preguntar en la reunión con el category manager

    El category manager no está enamorado de tu producto: administra un espacio finito y un margen por metro lineal. Su pregunta de fondo siempre es la misma: si te pongo a ti, ¿a quién saco, y salgo ganando? Prepárate para responder:

    • Qué producto de la categoría desplazas. No digas «ninguno, soy distinto». Nombra cuál y explica por qué el cambio le conviene a la categoría.
    • Tu precio de venta al público sugerido y qué margen le deja. Lleva el número, no un rango.
    • Cuánto entregas por semana, con qué frecuencia despachas y a qué centros de distribución llegas.
    • Qué vida útil tiene el producto y cuánta remanente entregas al recibir.
    • Qué inversión promocional puedes sostener: degustaciones, exhibiciones adicionales, folletos.
    • Qué evidencia de rotación tienes donde ya vendes. Una planilla ordenada vale más que un relato.
    • Si partes por regiones o formatos acotados, casi siempre mejor que pedir cobertura nacional.

    Lleva muestras, ficha técnica impresa y la propuesta en una página. Y ten claro tu piso: hasta qué descuento, qué plazo de pago y qué volumen mínimo aceptas sin perder plata. Negociar sin conocer tu costo unitario completo, flete y mermas incluidos, es la forma más rápida de firmar un mal acuerdo.

    Lo que nadie te cuenta del primer año

    El día que te aprueban el código empieza el trabajo de verdad. Estas son las realidades que sorprenden a casi todo proveedor nuevo.

    Te van a medir por indicadores de servicio, no por tu esfuerzo

    El retail mide el abastecimiento con indicadores duros. Los dos que vas a escuchar todo el tiempo son el fill rate (proporción entre lo que te pidieron y lo que entregaste) y el OTIF, sigla de on time in full: entregas completas, en la fecha y ventana acordadas. Tottus define el fill rate así en su manual de proveedores, junto con el indicador de disponibilidad en sala. No importa si el camión se echó a perder: el indicador registra el incumplimiento.

    El incumplimiento tiene costo, y suele estar en el contrato

    Los acuerdos comerciales del retail habitualmente contemplan descuentos, multas o cobros por incumplimiento de entrega, rechazo en recepción, documentación errónea o entregas fuera de ventana. No hay porcentaje universal ni tabla pública: depende de cada cadena y de lo que firmes. De ahí el consejo poco glamoroso: lee el anexo de multas antes de firmar.

    La logística al centro de distribución la pagas tú

    Salvo que acuerdes lo contrario, llevar la mercadería al centro de distribución es tu costo: flete, pallets, embalaje, armado y espera en recepción. Algunas cadenas ofrecen transporte propio como alternativa, pero también tiene costo. Calcula ese flete por unidad vendida antes de definir tu precio.

    Los plazos de pago te van a exigir capital de trabajo

    En Chile rige la Ley 21.131, conocida como ley de pago a 30 días, que fija un plazo máximo de 30 días corridos para el pago de facturas entre empresas. La misma ley permite acuerdos de plazo excepcional pactados por escrito y registrados ante el Ministerio de Economía. Traducido a caja: vas a producir, despachar y pagar insumos durante semanas antes de ver el primer peso.

    Y la información no llega sola

    Una vez adentro, tus ventas ocurren en decenas o cientos de salas, cada una con su ritmo, y cada cadena publica esa información en su portal B2B con su propio formato. Consolidar eso a mano consume horas cada semana y siempre llega tarde. Y llegar tarde tiene un nombre: quiebre de stock. Góndola vacía es venta perdida que no se recupera, y es justo lo que erosiona el indicador de disponibilidad que tu category manager mira al decidir si renueva tu espacio.

    Los errores que hacen que te saquen de góndola

    1. Prometer un volumen que no puedes sostener. Un fill rate malo desde el mes dos deja una marca difícil de borrar.
    2. Cotizar sin el costo total de servir: flete, pallets, mermas, devoluciones, inversión promocional y costo financiero del plazo de pago.
    3. Ignorar los quiebres por sala. Si no sabes en qué locales estás sin stock, no puedes reclamar reposición, y la venta perdida se ve como falta de rotación.
    4. No controlar el inventario propio. Sin saber qué tienes en bodega no puedes comprometer entregas. Si aún llevas el stock de memoria, parte con nuestra plantilla de inventario en Excel gratis.
    5. Descuidar rotulado y documentación. Un rechazo en recepción por etiqueta incorrecta cuesta el viaje completo.
    6. Desaparecer después de entrar. Quien no visita sala ni revisa exhibición pierde espacio frente al que sí lo hace.
    7. Aceptar cobertura nacional antes de estar listo. Mejor cumplir impecable en veinte salas que fallar en doscientas.
    8. No revisar las liquidaciones. Descuentos, notas de crédito y cobros pactados se acumulan; si no los revisas, no conoces tu margen real.

    Preguntas frecuentes

    ¿Necesito ser una empresa grande para ser proveedor de supermercados?

    No. Las grandes cadenas tienen programas dirigidos específicamente a pymes y pequeños productores. Lo que sí necesitas es estar formalizado, cumplir la normativa de tu rubro y sostener el abastecimiento que comprometes. El tamaño importa menos que la consistencia.

    ¿Cuánto se demora el proceso desde que postulo?

    No hay plazo estándar: depende de la cadena, la categoría, el calendario de revisión del surtido y de tu preparación documental. Quien te prometa un número exacto está adivinando.

    ¿Puedo entrar a varias cadenas al mismo tiempo?

    Puedes postular en paralelo. Pero cada cadena suma su propio despacho, su portal y sus indicadores: multiplicar cadenas antes de tener resuelta la operación es la receta clásica para incumplir en todas a la vez.

    ¿Qué es más importante, el precio o el servicio?

    El precio te abre la conversación; el servicio te mantiene. Un producto barato que llega incompleto o tarde deja de ser barato para la cadena, porque la góndola vacía le cuesta venta a ella también.

    ¿Cómo sé si mi producto se vende bien una vez que entré?

    Mirando ventas por producto y por sala, no el total mensual. El promedio esconde todo: puedes tener un producto que vuela en diez locales y lleva tres semanas quebrado en otros veinte. Para ordenar esta parte, revisa nuestra guía de control de inventario.

    Entraste. Ahora el desafío es no quebrar stock

    Conseguir el código y el primer pedido es un logro real. Pero el negocio se juega en si logras que tu producto esté disponible en la sala correcta el día correcto, sin sobrestockear las salas donde no rota ni dejar vacías las que sí. Esa es la diferencia entre un proveedor que renueva espacio cada temporada y uno que dura un ciclo.

    SinQuiebre es una plataforma que se conecta a los portales B2B de las cadenas en modo de solo lectura y te entrega ventas, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. Sin planillas que armar y sin área de TI: abres, miras y decides a qué sala despachar hoy. Pide una demo de SinQuiebre acá. El primer mes es gratis y no hay contrato anual.

  • Stock de seguridad: qué es y cómo calcularlo

    Stock de seguridad: qué es y cómo calcularlo

    El stock de seguridad es el colchón de unidades que mantienes por encima de lo que esperas vender, para que un atraso de producción, un despacho rechazado o una semana mejor de lo previsto no terminen en góndola vacía. La fórmula es simple; lo difícil, cuando le vendes a Jumbo, Santa Isabel, Líder, Unimarc o Tottus, es decidir cuánto y para qué productos sin que se te coma la caja del mes.

    Casi todo lo que se escribe apunta a un retailer con tienda propia. Tú no: tienes stock en tu bodega, en el CD de la cadena y en cientos de salas que no puedes tocar. Acá va la fórmula, un ejemplo paso a paso con datos de una PYME de alimentos y la parte que casi nadie te dice: cuándo el colchón deja de protegerte y empieza a costarte.

    Qué es el stock de seguridad y por qué un proveedor lo necesita en dos lugares distintos

    Es inventario que no piensas usar en condiciones normales: existe para absorber que la demanda se dispare, que el lead time se estire o las dos cosas juntas. Si nunca lo tocas no está de más, es tu seguro contra el quiebre de stock. La diferencia con una tienda propia es que tú lo dimensionas en dos lugares a la vez, y se comportan distinto:

    • Tu bodega (o tu operador logístico). Te protege de tu propia cadena de abastecimiento: un insumo atrasado, un lote que no pasó calidad, un turno caído. Si te quedas corto no despachas la orden de compra: fill rate bajo, multas y un comprador desconfiado.
    • Lo que empujas hacia las salas. Te protege de la variabilidad entre locales: uno de barrio y uno de mall no venden igual ni el mismo día. Si el stock en sala está calzado al promedio, buena parte de las salas se quiebra antes de la próxima reposición. Y eso no aparece en tu Excel de despachos: aparece en el portal de la cadena, sala por sala.

    Son dos decisiones separadas: puedes tener bodega llena y salas quebradas al mismo tiempo. Si no tienes claro cuál de los dos frentes te cuesta más, parte por entender cómo funciona el quiebre de stock en el retail chileno.

    La fórmula simple del stock de seguridad

    La versión que le sirve a una PYME con Excel y sin analista:

    Stock de seguridad = Venta diaria promedio × Lead time en días × Factor de seguridad

    • Venta diaria promedio. No lo que le facturas a la cadena (eso llega en pulsos), sino el sell-out: lo que el consumidor se lleva de la góndola, por día. Con facturación dimensionas el colchón contra el ritmo del comprador, no contra el del cliente.
    • Lead time. Los días entre que decides reponer y que el producto está disponible: producción, calidad, etiquetado, traslado y ventana de recepción del CD. El error clásico es usar el del contrato en vez del que se cumple.
    • Factor de seguridad. Un número entre 0 y 1 (a veces más) que refleja tu incertidumbre. Referencia: 0,3 con venta estable; 0,5 con variabilidad media; 0,8 o más si el SKU tiene demanda irregular, promociones frecuentes o una producción que se cae seguido.

    El factor no es sagrado: es tu juicio comercial hecho multiplicador, con la gracia de que queda escrito.

    Ejemplo paso a paso: salsa de ají 250 g en tres cadenas

    PYME de alimentos, SKU estrella: salsa de ají de 250 g, tres cadenas, unas 180 salas.

    1. Venta diaria promedio. Sumas el sell-out de las últimas 12 semanas en las tres cadenas: 20.160 unidades ÷ 84 días = 240 unidades por día.
    2. Lead time real. Miras tus últimas seis reposiciones, no el contrato: producción 7 días, calidad y etiquetado 2, traslado 1. Total 10 días, y en dos de esas seis te demoraste 13.
    3. Stock de ciclo. Lo que vendes mientras esperas: 240 × 10 = 2.400 unidades.
    4. Factor. Venta estable, producción que falló dos de seis veces: usas 0,4.
    5. Stock de seguridad. 240 × 10 × 0,4 = 960 unidades (4 días de venta).
    6. Punto de reposición. 2.400 + 960 = 3.360 unidades. Cuando tu bodega baja de ahí, lanzas producción. No antes, no después.
    7. El mismo ejercicio en sala. Una sala promedio vende 4 frascos al día y el CD repone cada 3: ciclo 4 × 3 = 12; colchón 4 × 3 × 0,4 = 4,8, redondeas a 5. Stock objetivo por sala: 17 frascos.

    Y acá aparece el dato que cambia la conversación: si el facing asignado solo permite 12 frascos, tu stock objetivo no cabe. Eso es negociación de espacio con el comprador, no un problema de reposición. Sin el cálculo, no das esa conversación con números.

    La versión más fina: cuando la variabilidad importa de verdad

    La fórmula estadística clásica multiplica un factor Z —según el nivel de servicio que elijas: 1,65 para 95%, 1,28 para 90%— por la desviación estándar de la demanda y por la raíz del lead time; hay versiones que incorporan además la variabilidad del lead time. Traducida a lenguaje humano, dice dos cosas útiles:

    • Importa cuánto varía lo que vendes, no cuánto vendes. Dos productos con el mismo promedio necesitan colchones distintos si uno vende parejo y el otro se dispara los fines de semana.
    • Un lead time inestable pesa más que uno largo. Prefieres un proveedor que se demora 15 días siempre antes que uno que se demora entre 5 y 15 sin aviso: con el primero planificas, con el segundo adivinas.

    La parte honesta: para una PYME con 20 a 100 SKU, sin analista y con planillas distintas por cadena, esa versión casi siempre rinde menos. Exige una serie de sell-out limpia, homologada y sin huecos, justo el insumo que no tienes. Y una desviación estándar calculada sobre datos con quiebres adentro te da un número más chico del que necesitas: las semanas quebradas se ven como semanas de baja demanda.

    La regla práctica: la fórmula simple bien alimentada le gana a la compleja mal alimentada, siempre. Cuando tengas seis meses de sell-out confiable, pasas a la versión fina, y solo para tus 10 SKU más importantes.

    El costo de excederse: el colchón también se paga

    Subir el factor se siente gratis: el beneficio es visible y el costo, invisible hasta que aprieta. Los tres costos reales:

    • Capital inmovilizado. Cada frasco en bodega es plata que ya gastaste y no vuelve hasta que se venda: los 960 del ejemplo son materia prima, envase y mano de obra pagados por adelantado. Multiplícalo por 40 SKU y entiendes por qué muchas PYME con buena venta andan apretadas de caja.
    • Merma en perecibles. Si tu producto tiene vida útil corta, el colchón tiene fecha de vencimiento. Las cadenas exigen un mínimo de vida útil remanente en la recepción: lo que envejeció en tu bodega haciendo de colchón no te lo reciben. No es seguro, es merma con retraso.
    • Sobrestock que la cadena te devuelve. Empujar a sala más unidades de las que rotan no aumenta tu venta, aumenta tu exposición: el producto detenido se maltrata y termina en devolución o en liquidación que pagas tú. Y un SKU con inventario alto y rotación baja es el perfil que entra en la lista de candidatos a descontinuar.

    Por eso el colchón único para todo el catálogo es mala idea, y acá entra la clasificación ABC. Tus productos A —los pocos que hacen la mayoría de tu venta— merecen factor alto: quebrarse ahí duele. Los C —venta baja, pocas salas— van con factor bajo o cero: si se quiebran una semana no mueve la aguja, y ese capital lo necesitas en los A. La pregunta no es cuánto stock de seguridad tienes, sino cuánto tiene cada producto y por qué.

    Cuatro errores que se repiten en casi todas las PYME

    • Usar el lead time ideal en vez del real. El contrato dice 7 días y tus últimas seis reposiciones dicen 10. Si calculas con 7, tu colchón nace corto en tres días de venta y nunca entiendes por qué te quiebras igual.
    • Un colchón único para todo el catálogo. «20% para todo» es cómodo y caro: sobreprotege lo que no importa y deja corto lo que sí.
    • No revisarlo nunca. Si entraste a 40 salas nuevas, cambiaste de operador logístico o el producto quedó en promoción permanente, el número de hace ocho meses ya no sirve.
    • Calcularlo con datos que traen quiebres adentro. Si una semana estuviste quebrado en 60 salas, ese sell-out no es demanda: es demanda perdida. Promediarla te lleva a bajar el colchón justo cuando deberías subirlo. Para dimensionar ese hoyo, revisa cómo calcular la venta perdida.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cada cuánto debo recalcular el stock de seguridad?

    Cada trimestre como mínimo, y siempre que cambie algo estructural: apertura o cierre de salas, nuevo operador logístico, nueva cadena o una promoción que altere el patrón de venta. La señal entre revisiones es simple: si te quiebras con stock en bodega, el problema es de reposición; si te quiebras con la bodega vacía, el colchón está corto.

    ¿Sirve el mismo stock de seguridad para todas las cadenas?

    No. Cada cadena tiene su lead time de recepción, su frecuencia de reposición a sala y su exigencia de fill rate. Si tu venta está concentrada en una, dimensiona el colchón principal contra esa y trata al resto como demanda adicional.

    ¿Qué hago con productos perecibles de vida útil corta?

    Bajas el factor y compensas con frecuencia: en vez de mantener 10 días de venta guardados, produces más seguido en lotes más chicos. Cuesta más por unidad, pero menos que la merma y que un rechazo por vida útil insuficiente en el CD.

    ¿El stock de seguridad se guarda en mi bodega o se empuja a las salas?

    En los dos, con lógicas distintas: en bodega te protege de tu producción, en sala de la variabilidad entre locales. Lo que no debes hacer es empujar a sala tu colchón de bodega para «asegurarte»: una vez ahí dejas de controlarlo y asumes la merma y la devolución.

    ¿Puedo calcular todo esto en Excel?

    Sí, la aritmética es trivial. El cuello de botella nunca fue la fórmula: es conseguir el sell-out y el stock por sala de dos o tres cadenas, homologados, todas las semanas. Ese trabajo manual hace que la mayoría calcule el colchón una vez y no lo vuelva a mirar.

    El colchón correcto se calcula con datos frescos, no con supuestos

    Lo que separa a la PYME que calcula bien su stock de seguridad de la que lo estima a ojo no es el conocimiento: es tener a mano la venta diaria real por producto y por sala, el lead time que de verdad se cumple y dónde estás quebrado hoy. Sin eso, cualquier factor es una apuesta.

    SinQuiebre es la plataforma que resuelve ese insumo: se conecta en modo de solo lectura a los portales B2B de las cadenas con las que ya trabajas y te entrega ventas, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. No cambias nada de tu operación: abres una vista y ves lo que hoy te toma horas de descargas y pegado en Excel. Recalcular tus colchones pasa de proyecto a revisión de quince minutos. Y para atacar la causa de raíz, revisa las tácticas para evitar quiebres de stock en supermercados.

    Pide una demo de SinQuiebre acá. Primer mes gratis y sin contrato anual: si no te sirve, lo dejas y no pasa nada.

  • Multas por fill rate: cómo auditarlas con tus propios datos

    Multas por fill rate: cómo auditarlas con tus propios datos

    Llega la liquidación del mes y viene con un descuento que no esperabas. A veces es una nota de débito, a veces un ítem con un código raro dentro del pago. Las multas por fill rate funcionan así: la cadena revisa cuánto de lo que te pidió efectivamente llegó, compara ese porcentaje con el nivel de servicio comprometido en el contrato y, si quedaste debajo, te descuenta. Y como el descuento viene con un número al lado, la mayoría de los proveedores asume que ese número está bien.

    Casi siempre lo está en su lógica interna. El punto es otro: el reporte se arma con los datos de la cadena, y esos datos tienen errores de registro conocidos y repetidos. Órdenes que ellos mismos cancelaron y quedaron contadas contra ti. Recepciones con un día de desfase. Productos que ya no fabricas y siguen apareciendo en la orden. Cajas contadas como unidades. No es mala fe: es un sistema grande procesando miles de líneas. Pero si tú no revisas, nadie más lo va a hacer. Esta es una guía operativa para auditar una multa con tus propios datos y llegar a la conversación con evidencia y no con la sensación de que te cobran de más.

    Por qué te multan

    El descuento no nace de una decisión discrecional del comprador: nace de una cláusula de nivel de servicio en tu contrato de abastecimiento. Ahí está definido el indicador que te miden, el piso que tienes que cumplir, cómo se calcula el descuento y en qué plazo puedes objetarlo. Esos cuatro datos están en tu contrato y son distintos en cada cadena. Si no los tienes a mano, ese es el primer paso: pídeselos a tu ejecutivo comercial o revísalos con quien te asesora legalmente.

    Como referencia habitual del mercado, en consumo masivo el piso esperado suele rondar el 95%. Lo vas a escuchar seguido en reuniones, pero no lo tomes como tu umbral: el tuyo es el que dice tu contrato.

    Lo que importa es entender qué mide el indicador. El fill rate compara lo que la cadena te pidió contra lo que recibió, y ese cálculo se hace sobre el registro de recepción de ellos, no sobre tu guía de despacho. Ahí está el origen de casi todas las diferencias: tú miras el camión que salió, ellos miran lo que quedó ingresado en su sistema. Si nunca has calculado el tuyo línea por línea, parte por la guía completa de fill rate: sin cálculo propio no hay con qué comparar, y sin comparación no hay objeción posible.

    Los cuatro errores más frecuentes en los reportes de la cadena

    No son casos exóticos: son cuatro situaciones que aparecen una y otra vez, y las cuatro tienen el mismo efecto: bajan artificialmente tu porcentaje.

    • Órdenes canceladas por la cadena que quedan contadas contra ti. El comprador anula una orden por cambio de plan promocional, saturación del centro de distribución o pedido duplicado. La cancelación se procesa, pero la línea original sigue viva en el reporte y aparece como unidades pedidas que nunca despachaste. No las despachaste porque te dijeron que no lo hicieras.
    • Recepciones con fecha corrida. Llegas al centro de distribución dentro de la ventana, pero el ingreso se digita al día siguiente por congestión del andén, corte de turno o cierre del sistema. Para el reporte, ese despacho llegó tarde o no llegó. Es el error más común y el más fácil de probar si tienes la guía timbrada.
    • Productos descontinuados que siguen apareciendo en la orden. Acordaste dar de baja un formato hace dos meses, pero el maestro de productos no se actualizó. El sistema sigue pidiendo ese código, tú no lo despachas porque ya no existe, y esas unidades entran al denominador como incumplimiento tuyo.
    • Diferencias de unidad de medida. El pedido dice 40, tú entiendes 40 cajas, despachas 40 cajas de 12 unidades, y el sistema registra la recepción contra un requerimiento en unidades. La brecha aparece gigante y no tiene nada que ver con tu operación. Es el menos frecuente, pero distorsiona el mes completo de ese SKU.

    Cómo auditar una multa, paso a paso

    La primera vez toma entre media jornada y un día completo; después baja bastante, porque ya tienes el formato armado. Hazla siempre dentro del plazo de objeción de tu contrato: una auditoría perfecta entregada fuera de plazo no sirve de nada.

    1. Reúne tu registro de despachos

    Necesitas, por cada línea del período multado: orden de compra, código del producto, unidades pedidas, unidades despachadas, fecha y hora de entrega, número de guía y el timbre o acuse de recepción del centro de distribución. Si esto no lo tienes ordenado, esta es la parte lenta, y también la razón por la que muchos proveedores pagan sin objetar.

    2. Pide el detalle línea por línea

    No te quedes con el porcentaje ni con el monto. Pide formalmente el detalle que respalda la multa: cada orden, cada código, unidades pedidas, unidades recibidas y fecha de recepción registrada. La cadena lo tiene y normalmente lo entrega cuando lo pides por escrito y con el número de documento a la vista. Sin ese detalle no auditas nada, solo opinas.

    3. Cruza ambos registros

    Una planilla, una fila por línea de orden: a la izquierda los datos de la cadena, a la derecha los tuyos, y una columna de diferencia. Después clasifica cada diferencia en cinco categorías: cancelada por la cadena, fecha corrida, producto descontinuado, unidad de medida o incumplimiento real tuyo. Esa última es la más importante. Una auditoría que concluye que todo es culpa de la cadena no le va a parecer creíble a nadie.

    4. Calcula la diferencia

    Acá va un ejemplo con datos de una PYME de alimentos que vende salsas y conservas en tres cadenas. Los números son ilustrativos: sirven para ver la mecánica, no como referencia de tu propio caso. En el mes auditado, en una sola cadena, el reporte muestra:

    • Unidades pedidas: 26.000 (140 líneas de orden)
    • Unidades recibidas según la cadena: 22.620
    • Fill rate informado: 87,0%

    Con un piso contractual del 95%, son 8 puntos abajo y una multa que a esta empresa le pega fuerte. Al cruzar línea por línea aparecen cuatro hallazgos:

    1. Cuatro líneas canceladas por la cadena, 1.040 unidades, con correo del comprador pidiendo la anulación. Salen del denominador.
    2. Una línea de un producto descontinuado, 300 unidades: el formato de 500 g se dio de baja de común acuerdo. Sale del denominador.
    3. Dos despachos con fecha corrida, 520 unidades. Guías timbradas el día 12 a las 19:40, ingresadas el día 13. Suman al numerador: sí llegaron.
    4. Una diferencia de unidad de medida: la orden pedía 40 cajas de 12, o sea 480 unidades. Se despacharon las 40 cajas, pero el sistema registró 40 unidades. Faltante ficticio de 440 unidades, que suman al numerador.

    Con esos ajustes el cálculo queda así:

    • Denominador ajustado: 26.000 − 1.040 − 300 = 24.660 unidades pedidas
    • Numerador ajustado: 22.620 + 520 + 440 = 23.580 unidades recibidas
    • Fill rate ajustado: 23.580 ÷ 24.660 = 95,6%

    Pasaste de 87,0% a 95,6%. No fue un mes perfecto: quedan 1.080 unidades de incumplimiento real y eso hay que reconocerlo. Pero con el piso del 95% de este contrato quedas sobre el umbral, y el fundamento del descuento cambia por completo. Aunque tu contrato exigiera más, ya no discutes una brecha de 8 puntos sino de menos de uno: otra conversación, otro monto.

    Cómo plantear la objeción

    El tono importa tanto como los datos. No estás denunciando a nadie: reportas diferencias de registro entre dos sistemas y propones una corrección. Manda un correo al ejecutivo comercial que te atiende, con copia a quien emitió el documento en administración, dentro del plazo que fija tu contrato. Debería incluir:

    • El número del documento que estás objetando y el período que cubre.
    • Una tabla resumen con el cálculo informado, los ajustes por categoría y el corregido. Tres columnas, no treinta.
    • El detalle línea por línea como anexo, con guía y respaldo de cada ajuste.
    • El reconocimiento explícito de tu incumplimiento real, con el número.
    • Una petición acotada: recalcular el indicador del período con los ajustes documentados.

    Dos cosas ayudan más de lo que parece. Adjunta los respaldos, no los ofrezcas: si el comprador tiene que pedirte las guías, el plazo corre. Y no mezcles la objeción con otras negociaciones abiertas: un correo, un tema. Si la respuesta no llega y el monto lo justifica, revisa con quien corresponda qué dice tu contrato sobre los pasos siguientes.

    Cómo evitar que vuelva a pasar

    Objetar funciona, pero es reactivo y desgasta. El cambio de fondo es dejar de enterarte de tu nivel de servicio cuando llega el descuento. Si mides tu propio fill rate semana a semana, por cadena y contra tu registro de despachos, llegas a fin de mes sabiendo en qué número estás parada: detectas la orden cancelada cuando ocurre y levantas el producto descontinuado antes de que genere brecha.

    Y cuando la cadena informa un número distinto al tuyo, ya no es tu percepción contra su reporte: son dos mediciones y una diferencia que se explica. Si además mides puntualidad, conviene entender cómo funciona el OTIF: varias cadenas evalúan ambas dimensiones y la multa puede venir de cualquiera de las dos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Puedo objetar una multa que ya me descontaron?

    Depende de tu contrato, y el plazo exacto está ahí. Muchos permiten objetar dentro de una ventana definida desde la emisión del documento, incluso si el descuento ya se aplicó. Revísalo apenas recibas la liquidación, no cuando termines la auditoría.

    No tengo mis guías de despacho ordenadas. ¿Puedo auditar igual?

    Parcialmente. Con las órdenes de compra y los correos del comprador ya documentas cancelaciones y productos descontinuados, que suelen ser los ajustes más grandes. Para las fechas corridas necesitas sí o sí el timbre de recepción: empieza a archivarlas por mes y por cadena desde hoy.

    ¿La cadena me va a castigar por objetar?

    Una objeción documentada, acotada y en buen tono es parte normal de la relación comercial. Lo que sí desgasta es reclamar sin datos, objetar todo por sistema o volver sobre un tema cerrado. Si reconoces tu parte y pides algo concreto, se resuelve rápido.

    ¿Sirve el mismo método para las multas por OTIF?

    La lógica es la misma —cruzar tu registro contra el de la cadena y clasificar cada diferencia—, pero cambia el foco: en OTIF revisas además las ventanas horarias y las citas de descarga. Los errores de fecha corrida pesan mucho más ahí.

    ¿Cada cuánto debería revisar mi nivel de servicio?

    Semanal, aunque sea a nivel grueso. Mensual es tarde: cuando ves el número, el período ya cerró y solo te queda objetar. Profundiza por producto y por sala cuando aparezca una desviación. Si quieres el panorama completo de qué medir, revisa la guía de KPIs para proveedores de retail.

    Con datos, la conversación cambia

    Auditar una multa no es difícil. Lo difícil es tener los datos ordenados el día que llega el descuento, con el plazo corriendo y la operación andando. Por eso tantas se pagan sin revisar: reunir órdenes, guías y reportes de tres cadenas en una planilla usable toma más tiempo del que tienes esa semana.

    SinQuiebre es una plataforma que se conecta a los portales B2B de las cadenas en modo de solo lectura y te entrega ventas, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. Sirve para llegar a fin de mes sabiendo tu número antes de que te lo informen. La decisión comercial sigue siendo tuya: lo que cambia es que llegas con evidencia.

    Pide una demo de SinQuiebre acá. El primer mes es gratis y no hay contrato anual: si no te sirve, te vas.

  • Cómo armar un dashboard de ventas en Excel (paso a paso)

    Cómo armar un dashboard de ventas en Excel (paso a paso)

    Armar un dashboard de ventas en Excel cuando le vendes a supermercados no es lo mismo que armarlo para una tienda propia. Tú no controlas la caja: recibes archivos del portal B2B de cada cadena, con formatos y códigos distintos y períodos que no siempre calzan. Por eso la mayoría de las plantillas que circulan por internet no te sirven: están pensadas para alguien que vende directo, no para un proveedor que necesita entender qué pasó en cientos de salas ajenas.

    La buena noticia es que no necesitas macros ni pagarle a nadie para que te lo programe: con una tabla base bien armada, dos o tres tablas dinámicas y formato condicional tienes un tablero que responde lo que importa. Acá va el paso a paso sobre los datos que ya tienes, con un ejemplo de una PYME de alimentos, los errores que lo arruinan y el límite honesto de esta solución: Excel no se actualiza solo.

    Qué tiene que responder tu dashboard

    Antes de abrir Excel, define las preguntas. Un tablero con veinte gráficos que no gatilla ninguna decisión es un adorno. El tuyo tiene que contestar cinco cosas en menos de treinta segundos:

    • ¿Cuánto vendí por cadena este mes? En unidades y en pesos, con la participación de cada una. Si Jumbo es el 45% de tu venta, una caída de 10% ahí pesa distinto que en una cadena que representa el 8%.
    • ¿Qué producto rota y cuál no? Venta por SKU de mayor a menor y promedio de unidades por sala. Un producto puede vender mucho solo porque está en muchas salas, y ser malo en cada una.
    • ¿En qué salas estoy quebrado? Dónde tienes stock cero en un local que sí vende ese producto. Es la pregunta que más plata deja sobre la mesa y la que ningún dashboard genérico incluye.
    • ¿Cómo voy contra el mes anterior? Variación por cadena y por producto, en porcentaje. No sirve saber que vendiste 4.200 unidades si no sabes que el mes pasado fueron 5.100.
    • ¿Dónde está concentrada mi venta? Cuántas salas hacen el 80% de tu volumen. Si son 30 de 180, ya sabes qué locales visitar primero con tu mercaderista.

    Empieza por esas cinco: todo lo demás es opcional.

    Los datos que necesitas antes de empezar

    El dashboard es la parte fácil; lo que decide si funciona es la tabla base. Necesitas una sola hoja, con una fila por combinación de producto, sala y período, y estas columnas mínimas:

    • Fecha o Período (semana o mes, elige uno y sé consistente)
    • Cadena (Jumbo, Santa Isabel, Líder, Unimarc, Tottus)
    • Código de sala y Nombre de sala
    • Tu código interno de producto (SKU propio, no el de la cadena)
    • Descripción del producto
    • Unidades vendidas
    • Venta en pesos
    • Stock en sala (unidades disponibles al cierre del período)

    Todo esto sale de los portales B2B: el de Cencosud para Jumbo y Santa Isabel, el de Walmart para Líder, el de SMU para Unimarc, el de Falabella para Tottus. Cada uno entrega su reporte de venta e inventario por local con nombres de columna distintos. Tu trabajo previo es dejarlos todos con la misma estructura.

    Si todavía no tienes esa base ordenada, parte por acá: nuestra plantilla de inventario en Excel gratis viene con las columnas normalizadas y un maestro de productos para cruzar los códigos de cada cadena con el tuyo. Sobre esa estructura se monta todo lo que sigue.

    Paso a paso: cómo armar el dashboard

    Vamos con un ejemplo. Alimentos del Maipo vende salsas y conservas: 34 SKU activos en tres cadenas y 142 salas. Seguiremos tres productos para que se entienda el mecanismo.

    1. Preparar la tabla base

    Pega todo en una sola hoja llamada DATOS, con encabezados en la fila 1 y sin filas en blanco ni totales intermedios. Selecciona el rango y presiona Ctrl + T para convertirlo en Tabla (Insertar > Tabla / Insert > Table). Ponle nombre en el cuadro superior izquierdo: tblVentas.

    Esto no es cosmético: al ser tabla, las dinámicas y las fórmulas toman solas las filas que pegues la semana siguiente, sin redefinir rangos.

    Agrega dos columnas calculadas:

    • Precio unitario: =[@[Venta $]]/[@Unidades], para detectar precios raros que delatan errores de carga.
    • Estado stock: =SI([@Stock]=0;»Quiebre»;SI([@Stock]<=2;»Crítico»;»OK»)) (en inglés, IF).

    2. Tabla dinámica por cadena

    Con el cursor dentro de la tabla, ve a Insertar > Tabla dinámica (Insert > PivotTable) y ponla en una hoja nueva, DASHBOARD. Arrastra Cadena a Filas, y Unidades y Venta $ a Valores. Agosto queda así:

    • Jumbo: 14.980 unidades / $28.462.000
    • Santa Isabel: 9.640 unidades / $18.316.000
    • Líder: 20.190 unidades / $34.323.000
    • Total: 44.810 unidades / $81.101.000

    Para ver la participación, arrastra Venta $ una segunda vez a Valores, haz clic derecho sobre la columna nueva y elige Mostrar valores como > % del total general (Show Values As > % of Grand Total). Líder queda en 42,3%, Jumbo en 35,1% y Santa Isabel en 22,6%.

    Agrega una segmentación de datos (Insertar > Segmentación / Slicer) por Período y otra por Producto: son los botones que vuelven explorable la tabla sin tocar fórmulas.

    3. Métricas calculadas: lo que la tabla dinámica no te da

    Al lado del dinámico, arma un bloque de indicadores con fórmulas sobre tblVentas. La clave es SUMAR.SI.CONJUNTO (SUMIFS), que suma con varias condiciones a la vez. Venta de un producto en una cadena:

    =SUMAR.SI.CONJUNTO(tblVentas[Unidades];tblVentas[Producto];$A5;tblVentas[Cadena];B$4;tblVentas[Período];$B$1)

    Para contar salas quebradas usa CONTAR.SI.CONJUNTO (COUNTIFS):

    =CONTAR.SI.CONJUNTO(tblVentas[Producto];$A5;tblVentas[Estado stock];»Quiebre»;tblVentas[Período];$B$1)

    Y la venta promedio por sala es la venta del producto dividida por las salas donde está listado. El cuadro de agosto queda así:

    • Salsa de tomate 200 g: 8.240 unidades, 138 salas listadas, 59,7 unidades por sala, 11 salas quebradas.
    • Mermelada de frutilla 250 g: 6.910 unidades, 121 salas, 57,1 por sala, 4 salas quebradas.
    • Conserva de choclo 300 g: 4.400 unidades, 96 salas, 45,8 por sala, 19 salas quebradas.

    La conserva de choclo es la que menos vende y la lectura fácil sería bajarle prioridad. Pero tiene 19 salas quebradas de 96: casi el 20% de su distribución estuvo sin producto. No es un producto malo, es uno desabastecido. Esa distinción es lo que un dashboard de proveedor tiene que dejar a la vista.

    4. Semáforo con formato condicional

    Selecciona la columna de variación contra el mes anterior y aplica Inicio > Formato condicional > Nueva regla (Home > Conditional Formatting > New Rule), con tres reglas: bajo -10% rojo, entre -10% y 0% amarillo, sobre 0% verde.

    Para las salas quebradas usa Conjuntos de iconos (Icon Sets), pero sobre el porcentaje de quiebre y no sobre el número absoluto: sobre 10% rojo, entre 5% y 10% amarillo, bajo 5% verde. Nueve salas quebradas de 120 no es lo mismo que nueve de 20. La gracia es no tener que leer números para saber dónde mirar: si abres el archivo y no hay rojo, no hay nada urgente.

    5. Gráfico de tendencia

    Inserta un gráfico dinámico (PivotChart) de líneas, con los períodos en el eje horizontal y una línea por cadena. Seis meses basta; más historia lo vuelve ilegible.

    Si quieres algo más compacto, usa minigráficos (Insertar > Minigráficos > Línea / Sparklines) al lado de cada producto: ocupan una celda y muestran la forma de la curva, que muchas veces es todo lo que necesitas ver.

    Nada de esto usa macros. Todo son tablas dinámicas y funciones estándar, así que el archivo abre igual en cualquier computador y no da problemas de seguridad al enviarlo por correo.

    Los errores que arruinan un dashboard de ventas

    Cuatro problemas se repiten en casi todos los archivos que nos toca revisar:

    • Datos repartidos en varias hojas sin normalizar. Una hoja por cadena, una por mes, cada una con sus columnas: la forma más rápida de terminar con un archivo que nadie puede consolidar. Una sola tabla base, siempre, con cadena y período como columnas.
    • Códigos distintos por cadena para el mismo producto. Tu salsa de 200 g tiene un código en Cencosud, otro en Walmart y otro en tu sistema; si no los cruzas, la dinámica te muestra el mismo producto tres veces. Necesitas un maestro de equivalencias y un BUSCARV (VLOOKUP) —o mejor ÍNDICE + COINCIDIR (INDEX + MATCH), que no se rompe si mueves columnas— que traduzca todo a tu código interno.
    • Mezclar unidades y cajas. Una cadena reporta unidades de consumo y otra cajas de 12. Si sumas sin convertir, el dashboard queda inservible y no lo vas a notar hasta que alguien pregunte por un número. Define una unidad única, deja el factor de conversión en el maestro de productos y convierte al cargar.
    • Actualizar a mano y olvidarse. El más común. Lo armas un domingo, lo actualizas dos semanas, viene un mes cargado y quedas mirando datos de hace 20 días. Pon arriba una celda con la fecha de última actualización y compárala con HOY() usando formato condicional.

    Para ver cómo se conecta este tablero con el resto de tu operación, revisa nuestra guía de control de inventario para proveedores de supermercados. El dashboard es la vitrina; el control de inventario es lo que hay detrás.

    Preguntas frecuentes

    ¿Necesito macros o Power BI para armar un dashboard de ventas en Excel?

    No. Todo se hace con tablas dinámicas, SUMAR.SI.CONJUNTO, BUSCARV o ÍNDICE+COINCIDIR, formato condicional y segmentación de datos: funciones estándar de cualquier versión reciente de Excel. Las macros agregan complejidad sin resolver el problema de fondo, que es de dónde salen los datos.

    ¿Cada cuánto debería actualizar el dashboard?

    Semanal como mínimo. La venta por sala del mes pasado sirve para negociar; los quiebres de hace tres semanas no sirven, porque esa venta ya no se recupera.

    ¿Cómo detecto un quiebre si la cadena no me lo informa como tal?

    Cruzando dos datos que sí tienes: stock en sala igual a cero y venta histórica en esa sala mayor a cero. Si un local vendió 40 unidades el mes pasado y hoy marca cero, es un quiebre. Si nunca vendió, probablemente ni está listado ahí: eso es distribución, no reposición.

    ¿Cuántos productos y salas aguanta un Excel así?

    Más de los que crees. El límite no es Excel sino el tiempo de armado: con 3 cadenas, 40 productos y 150 salas ya pasas las 18.000 filas mensuales. Excel las procesa sin problema; lo insostenible es descargar, limpiar y pegar esos archivos cada semana.

    El problema no es armar el dashboard, es mantenerlo al día

    Con lo de arriba tienes tu tablero andando esta semana. Y va a funcionar: un par de tardes de tu analista y queda un archivo que responde las cinco preguntas y te deja llegar a la reunión con el comprador con datos propios.

    El problema aparece al segundo mes. Cada lunes hay que entrar a tres portales, descargar reportes de venta e inventario, revisar que los códigos calcen, convertir cajas a unidades, pegar todo y actualizar las dinámicas. Son varias horas semanales que siempre chocan con algo más urgente. El dashboard no se cae de golpe: se va quedando atrás, hasta que alguien pregunta por un número y nadie confía en la respuesta.

    SinQuiebre es una plataforma que se conecta a los portales B2B de las cadenas en modo de solo lectura y te entrega ventas, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. Los códigos vienen cruzados y las unidades homologadas, así que la consolidación que hoy haces a mano deja de existir. Tú sigues decidiendo qué hacer con el dato; lo que desaparece es la mañana de descargar y pegar.

    Pide una demo de SinQuiebre acá. El primer mes es gratis y no hay contrato anual: si no te sirve, te vas.

  • Inventario fantasma: qué es y cómo detectarlo

    Inventario fantasma: qué es y cómo detectarlo

    Hay un quiebre que no aparece en ningún reporte y que igual te cuesta plata todos los días: el inventario fantasma. Es cuando el sistema de la cadena declara 18 unidades de tu producto en la sala de Maipú, pero en la góndola no hay ninguna. Las unidades existen en la base de datos, no en el mueble donde el cliente decide. Y como el sistema muestra stock positivo, nadie levanta la mano: ni el reponedor, ni el jefe de sala, ni el category manager, ni tú.

    Para un proveedor PYME esto es especialmente cruel. Un quiebre normal al menos se ve: el stock llega a cero, el reporte lo marca, tú reclamas y empujas el pedido. El inventario fantasma no se ve en ninguna parte, la venta se pierde igual, y encima cuando pides reposición te responden que en el sistema aparece stock suficiente. Acá te explico qué lo causa, cómo detectarlo con los datos que ya están en los portales B2B, y qué hacer cuando lo encuentras. Sin entrar a la sala, porque tú no puedes meterte a la trastienda de un Jumbo a revisar pallets.

    Qué es el inventario fantasma y por qué es peor que un quiebre normal

    El inventario fantasma (o stock fantasma) es la diferencia entre el stock que el sistema de la cadena dice que hay en una sala y el que realmente está disponible para que el cliente lo tome. La unidad puede estar en la trastienda sin reponer, puede haberse perdido, puede haber quedado mal registrada en la recepción, o puede no haber existido nunca por un error de digitación.

    La diferencia con un quiebre de stock tradicional es de visibilidad, y eso lo cambia todo. Cuando el stock declarado llega a cero, la reposición automática de la cadena reacciona: genera orden de compra, te llega el pedido, tú despachas. El circuito funciona solo. Cuando el stock declarado es 18 pero la góndola está vacía, el sistema cree que todo está en orden. No genera orden. No te avisa. Puede pasar una semana, dos, un mes.

    Y se retroalimenta. Como el sistema cree que hay producto, no repone. Como no hay producto en góndola, no hay venta. Como no hay venta, tu producto muestra rotación baja ante el category manager, que es justo el argumento con el que te reducen el frente o te sacan de la lista. El inventario fantasma no solo te quita venta hoy: te construye un caso en contra para la próxima negociación de surtido.

    Las causas más frecuentes del inventario fantasma

    Antes de detectarlo conviene saber de dónde sale. Estas son las causas que aparecen una y otra vez.

    Producto en trastienda sin reponer

    La causa número uno y la más frustrante, porque el producto está ahí, a treinta metros del cliente. Llegó el pallet, se recepcionó bien, el sistema lo cargó, y quedó en bodega esperando que alguien lo baje. Pasa en fines de semana largos, en temporada alta, con dotación reducida, o cuando tu producto no es prioridad frente a las categorías grandes.

    Errores de recepción

    El sistema recepciona una cantidad que no corresponde a lo que llegó: digitación, conteo apurado en el andén, o parte del despacho pendiente que nunca se corrigió. El stock declarado queda inflado desde el minuto cero.

    Unidades de medida mal convertidas

    Clásico en alimentos. Tú despachas en cajas de 12, la cadena maneja el SKU en unidades, y alguien carga 4 cuando debía cargar 48, o al revés. También pasa con displays, packs promocionales y productos por peso. Es un error silencioso que puede vivir meses en el maestro de datos.

    Merma no registrada

    Producto vencido, dañado o retirado que se descarta físicamente pero no se descuenta del sistema. En alimentos con vencimiento corto es habitual: el stock desapareció de la sala, pero sigue vivo en la base de datos.

    Robo y pérdida desconocida

    Afecta sobre todo a productos de valor unitario alto y tamaño chico. La unidad sale sin pasar por caja, así que el sistema nunca la descuenta y la cadena la contabiliza recién en el próximo inventario físico.

    Devoluciones y traslados mal procesados

    Producto devuelto al centro de distribución o trasladado a otra sala, con un documento que nunca se cerró en el origen. El stock queda duplicado: figura en la sala que lo mandó y en la que lo recibió.

    Cómo detectarlo sin entrar a la sala

    Acá está lo importante. Tú no puedes entrar a la trastienda ni recorrer 300 salas cada semana. Lo que sí tienes son los datos del portal B2B: venta por sala, stock declarado y recepciones. Con eso se arman tres señales que, cruzadas, apuntan directo al inventario fantasma.

    Señal 1: venta que cae a cero con stock declarado positivo

    La señal más limpia. Si una sala vendía todos los días y de pronto lleva varios días en cero mientras el sistema declara stock disponible, algo pasó entre la bodega y la góndola. Un día en cero puede ser azar; cinco seguidos en un producto de rotación diaria, no.

    Señal 2: stock congelado mientras otras salas venden

    Si el stock declarado de una sala queda clavado en el mismo número una o dos semanas, y en el mismo período salas comparables movieron producto con normalidad, ese número dejó de reflejar la realidad. Un stock que no baja en un producto que rota es un stock que probablemente ya no existe.

    Señal 3: brecha entre lo despachado y lo recepcionado

    Compara tu guía de despacho con lo que el portal registró como recepcionado. Si hay diferencias sistemáticas en una misma sala o un mismo SKU, tienes un problema de recepción o de unidad de medida: ese es el origen del stock inflado.

    Un caso trabajado paso a paso

    Eres una PYME de alimentos, vendes un mix de frutos secos de 150 gramos a $2.290 neto por unidad a la cadena, y estás en 140 salas. En la sala de Ñuñoa tu producto venía vendiendo unas 3 unidades diarias. Revisas el portal y encuentras esto:

    • Stock declarado: 18 unidades, el mismo número hace 9 días.
    • Venta de los últimos 9 días: 0 unidades.
    • Salas comparables del mismo sector: venta normal, entre 2 y 4 unidades diarias.
    • Última recepción: hace 12 días, 48 unidades.

    Las tres señales están presentes al mismo tiempo. Ahora ponle números a la pérdida:

    1. Venta esperada en 9 días: 3 unidades × 9 días = 27 unidades.
    2. Venta real: 0 unidades. Venta perdida: 27 unidades.
    3. Valor a precio proveedor: 27 × $2.290 = $61.830 en una sola sala.

    Ahora la parte incómoda: si repites el ejercicio y el mismo patrón aparece en 12 de las 140 salas, la venta perdida del mes llega a unos $742.000. Con 30% de margen de contribución son cerca de $222.000 que no entraron, sin ningún problema de producción, calidad ni despacho. Para afinar el cálculo, en cómo calcular la venta perdida está la metodología completa.

    Y hay que ser honesto con el límite: estos datos te dicen que hay una anomalía y dónde está, no la causa exacta. Puede ser trastienda, merma no registrada o robo. Para saber cuál, alguien tiene que mirar la góndola. La diferencia es que ahora sabes a qué 12 salas preguntar, en vez de 140.

    Qué hacer cuando lo detectas

    Detectar sin actuar no sirve. Lo que funciona en la práctica:

    • Parte por la sala, no por la oficina. Si tienes mercaderista o vendedor en terreno, mándalo con la lista específica de salas y SKU: que revise góndola y pregunte en bodega. La mayoría de los casos se resuelve ahí mismo, bajando el pallet.
    • Escribe al category manager con datos, no con reclamos. «Tengo un problema de reposición» no mueve a nadie. «En estas 12 salas el sistema declara stock positivo y la venta lleva 9 días en cero, mientras salas comparables venden 3 unidades diarias; la venta perdida del período es de $742.000» sí mueve. Manda la tabla: sala, stock declarado, días sin venta, venta esperada.
    • Pide conteo cíclico cuando el patrón se repite. Si una sala lleva semanas con stock congelado, corresponde un conteo de ese SKU. Cuando el sistema corrige el stock a cero, la reposición automática se destraba sola.
    • Revisa tu maestro de datos. Si el problema aparece en muchas salas de la misma cadena a la vez, sospecha de unidad de medida o conversión de pack antes que de la sala. Ese error se arregla una vez y se resuelve en todas partes.
    • Deja registro y hazle seguimiento. Anota la fecha en que reportaste y revisa esa sala una semana después. Si el stock sigue congelado, tienes evidencia de que el problema es estructural, y eso vale mucho en la próxima reunión comercial.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuántos días sin venta son sospechosos?

    Depende de la rotación en esa sala. Si vende varias unidades diarias, tres días seguidos en cero con stock declarado positivo ya merecen revisión. Si vende dos o tres unidades por semana, mira una ventana de 10 a 14 días para no perseguir falsas alarmas. Compara siempre contra el historial de esa sala, no contra un promedio nacional.

    ¿Es responsabilidad de la cadena o mía?

    El origen casi siempre está en la operación de la sala, así que la responsabilidad operativa es de la cadena. Pero la pérdida es tuya, y nadie va a detectarlo por ti: en una sala con decenas de miles de SKU, tu producto no es prioridad. El proveedor que detecta y avisa es el que recupera la venta.

    ¿Puedo verlo directamente en el portal B2B?

    Los datos están, pero el portal no te lo marca. Cada cadena tiene su formato y ninguna te dice «acá hay inventario fantasma». Tienes que bajar venta y stock por sala, cruzarlos y comparar contra el historial. Hacerlo a mano para 3 cadenas y 300 salas es posible una vez; hacerlo todas las semanas es lo que se cae.

    ¿Sirve si no tengo gente en terreno?

    Sirve, aunque la resolución sea más lenta. Sin mercaderista no puedes bajar el pallet, pero sí reportar con datos al category manager y pedir conteo cíclico. Además te sirve para decidir dónde contratar visitas: en vez de pagar cobertura general, pagas visitas dirigidas a las salas con anomalías.

    ¿Cómo lo distingo de una caída de demanda?

    Comparando entre salas. Si la venta cae en todas al mismo tiempo, es demanda, estacionalidad o precio. Si cae a cero en algunas mientras el resto vende normal, y esas declaran stock positivo, es disponibilidad en góndola.

    Deja de perder venta que no aparece en ningún reporte

    El inventario fantasma se detecta cruzando venta y stock por sala, todos los días, en todas las cadenas. Es un trabajo posible en Excel, y también el primero que se abandona cuando la semana se llena. Ahí entra SinQuiebre: una plataforma que se conecta a los portales B2B de las cadenas en modo de solo lectura y te entrega venta, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. No descargas planillas ni las cruzas a mano: abres y ves qué salas tienen stock declarado positivo con venta detenida.

    Si quieres profundizar, revisa la serie completa sobre quiebre de stock en supermercados. Y si prefieres verlo con tus propios datos, agenda una demo de SinQuiebre: el primer mes es gratis y no hay contrato anual. Si no te sirve, te vas.

  • Rotación de inventario: fórmula y ejemplos para retail

    Rotación de inventario: fórmula y ejemplos para retail

    Si le vendes a supermercados, la rotación de inventario es uno de esos indicadores que todos nombran en la reunión con el comprador y casi nadie calcula igual. Él te dice que tu producto «rota poco» y te muestra una pantalla de su portal. Tú vuelves a tu Excel, sacas tus números y te da otra cosa. Ahí empieza el problema: en vez de discutir la estrategia comercial, discutes de qué número estamos hablando.

    Para un proveedor, la rotación es la señal más temprana de dos cosas que cuestan plata todos los meses: producto detenido en bodega (tuya o de la cadena) y producto que se agota en sala antes de que alguien reponga. Acá va la fórmula, un ejemplo paso a paso con números de una PYME de alimentos, los matices que casi nadie explica y por qué el cuello de botella real casi nunca es el cálculo.

    Qué es la rotación de inventario y por qué te importa como proveedor

    La rotación de inventario mide cuántas veces se renueva completamente tu stock en un período. Si tu rotación anual es 6, vendiste en el año seis veces el equivalente a tu inventario promedio. Dicho al revés: cada unidad pasa unos dos meses guardada antes de venderse.

    Hasta ahí, el manual. Lo que cambia cuando eres proveedor y no dueño de la tienda es dónde está el inventario que te importa. Tienes que mirar dos al mismo tiempo:

    • Tu inventario propio, el que está en tu bodega o en el operador logístico. Ese lo controlas tú y afecta directo tu caja: cada peso ahí es un peso que no está disponible para producir o financiar una promoción.
    • El inventario de la cadena, el que está en el centro de distribución y en las salas. No lo controlas, pero te evalúan por él. Es el que el comprador ve cuando dice que tu producto rota lento, y el que determina si estás disponible cuando el cliente llega a la góndola.

    Una tienda propia optimiza rotación para liberar metros cuadrados. Un proveedor lo hace por una razón más dura: la rotación es el argumento con el que se defiende o se pierde el espacio en góndola. Si tu SKU rota poco frente a los de tu categoría, entra en la lista de candidatos a descontinuar en la próxima revisión de surtido. Y si rota alto pero se quiebra seguido, estás dejando venta en la mesa: una rotación alta con quiebres frecuentes se ve idéntica en el papel a una rotación sana.

    Por eso conviene mirarla junto a los otros KPIs del retail con que te evalúan como proveedor. La rotación dice qué tan rápido se mueve el producto; no dice si llegaste a tiempo ni si llegó completo.

    La fórmula de rotación de inventario

    La fórmula base:

    Rotación de inventario = Costo de la mercadería vendida en el período ÷ Inventario promedio del período (valorizado a costo)

    Y su hermana, más útil para conversar:

    Días de inventario = 365 ÷ Rotación anual

    El inventario promedio, en su versión más sencilla, es (inventario inicial + inventario final) ÷ 2. Si tienes estacionalidad fuerte —y en alimentos casi siempre la hay— mejor promedia los cierres mensuales: tomar solo enero y diciembre te puede dar un número bonito y falso.

    Ejemplo paso a paso: una PYME de salsas y conservas

    Tienes una línea de salsas y conservas que le vendes a dos cadenas. Tus números del año pasado, redondeados:

    • Ventas a las cadenas (a precio de venta tuyo, o sea lo que facturaste): $480.000.000
    • Costo de la mercadería vendida: $300.000.000
    • Inventario a costo al 1 de enero: $55.000.000
    • Inventario a costo al 31 de diciembre: $45.000.000

    Paso 1. Inventario promedio. ($55.000.000 + $45.000.000) ÷ 2 = $50.000.000

    Paso 2. Costo de venta dividido por inventario promedio. $300.000.000 ÷ $50.000.000 = 6 veces al año

    Paso 3. Tradúcelo a días. 365 ÷ 6 = 61 días de inventario. Tu stock se renueva seis veces al año y cada unidad pasa en promedio dos meses en bodega antes de salir.

    Paso 4. ¿Eso es plata? Si bajas de 61 a 45 días, tu inventario promedio pasa de $50.000.000 a unos $37.000.000. Son $13.000.000 liberados que hoy están dormidos en cajas: el capital de trabajo de una producción completa, o el colchón para aguantar los plazos de pago de una cadena.

    Paso 5. Baja al detalle por producto. El 6 es un promedio y los promedios esconden. Con 30 SKU es normal que cinco roten 12 veces al año y otros cinco roten 2. Repite el cálculo por producto. Ahí aparece la conversación real, que casi nunca es «mi rotación es baja» sino «estos cuatro productos me tienen $18 millones detenidos».

    Los matices que casi nadie te explica

    A costo o a precio de venta: elige uno y sé consistente

    La fórmula correcta usa costo de venta sobre inventario a costo. Pero muchos calculan ventas (a precio) sobre inventario (a costo), y eso infla el resultado por el margen completo. En el ejemplo de arriba, con los $480.000.000 de venta en vez de los $300.000.000 de costo, te habría dado 9,6 en lugar de 6. Mezclar numerador a precio con denominador a costo da un número que no se puede comparar con nadie. Usa la misma base arriba y abajo, y cuando contrastes con el dato del comprador, pregunta en qué base está el suyo.

    Rotación global vs. rotación por sala

    Este es el matiz más caro de ignorar. Tu rotación global puede ser 6 y verse perfecta mientras un grupo de salas tiene tu producto detenido hace semanas y otro se queda sin stock cada fin de semana. El promedio las cancela mutuamente y tú ves un número tranquilo.

    La rotación por sala te dice dónde reponer más seguido, dónde renegociar el stock mínimo y qué salas simplemente no son para ese SKU. También convierte el quiebre en algo accionable: una sala con stock cero y venta histórica alta no es un problema de rotación, es venta perdida que ocurrió ayer.

    Qué es una rotación «buena» según la categoría

    No existe un número universal, y desconfía de quien te dé uno. Como referencia habitual del mercado, en perecibles y refrigerados se trabaja con días de inventario muy bajos —del orden de una semana o menos— porque manda la vida útil. En abarrotes secos y conservas es normal moverse entre uno y dos meses. En estacionales el número sube y no necesariamente está mal.

    Cuidado con un punto: los rangos que te exige una cadena en particular no son folklore de la categoría. El número exacto que te aplican está en tu contrato y en las condiciones comerciales que firmaste, y puede diferir entre cadenas y entre categorías. Antes de discutir con el comprador, revísalo ahí.

    La rotación no te dice si el problema es tuyo o de ellos

    Seamos honestos con el límite del indicador. Una rotación baja puede significar que el producto no se vende, que la cadena tiene sobrestock en el centro de distribución, o que hay stock «fantasma» en sistema que no está físicamente en góndola. Los tres casos se ven igual en la fórmula. Para separarlos necesitas venta por sala, stock por sala y cumplimiento de pedidos del mismo período.

    Cinco errores comunes y cómo mejorarla

    1. Calcularla una vez al año. Un número anual sirve para el balance, no para decidir. Mírala mensual y por producto; si puedes, semanal en los SKU que más pesan.
    2. Usar solo inventario inicial y final. Si tienes peaks (fiestas patrias, fin de año, verano), promedia los doce cierres mensuales. Te vas a llevar sorpresas.
    3. Confundir rotación alta con salud. Un producto que rota rapidísimo porque se agota está perdiendo venta. Cruza rotación con quiebres y con tu fill rate de los pedidos que te llegan de la cadena: si te piden 1.000 cajas y despachas 700, tu rotación se ve bien y tu venta no.
    4. Ignorar la puntualidad. Llegar completo pero tarde también rompe la rotación en sala, porque el producto entra cuando la venta ya pasó. Ese ángulo lo cubre el indicador OTIF, que mide entregas a tiempo y completas.
    5. Tratar todos los SKU igual. Ordena tus productos por participación en la venta. Los que hacen la mayor parte de tu facturación merecen revisión frecuente y stock de seguridad holgado; la cola larga merece otra decisión, que a veces es descontinuar antes de que lo haga el comprador.

    Para mejorarla: ajusta los lotes de producción a la venta real por cadena y no a la capacidad de la máquina, negocia el stock mínimo por sala con datos en la mano en vez de aceptar el parámetro por defecto, y revisa cada semana las salas con stock cero y venta histórica alta. Eso último es lo que más rápido se nota en la caja.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo se calcula la rotación de inventario mensual?

    Costo de venta del mes dividido por el inventario promedio de ese mes. Para compararla con un número anual, multiplica por 12. Para días de inventario, divide 30 por la rotación mensual.

    ¿Cuál es una buena rotación de inventario en alimentos?

    Depende de la subcategoría. Perecibles y refrigerados se manejan con días de inventario muy bajos por vida útil; abarrotes y conservas, con rangos más holgados. Más útil que buscar un número ideal es compararte contigo mismo mes a mes y producto a producto, y contrastar con lo que exige tu contrato con cada cadena.

    ¿Rotación de inventario y días de inventario son lo mismo?

    Son la misma información expresada distinto. La rotación es cuántas veces se renueva el stock en el período; los días de inventario, cuántos días demora en renovarse. Uno es el inverso del otro multiplicado por los días del período. En reuniones con compradores, hablar en días se entiende mejor.

    ¿Puedo calcular la rotación en unidades en vez de pesos?

    Sí, y para un solo SKU suele ser más claro: unidades vendidas divididas por unidades promedio en stock. El problema aparece al sumar productos distintos, porque no puedes mezclar cajas de salsa con packs de conserva. Para el total del negocio, valoriza en pesos a costo.

    ¿Por qué mi rotación no coincide con la que me muestra la cadena?

    Por tres razones: la cadena mide la rotación de su inventario (CD más salas), no del tuyo; puede calcular a precio de venta al público mientras tú calculas a costo; y los períodos rara vez coinciden. Antes de discutir el número, alinea esas tres cosas.

    El cuello de botella no es la fórmula

    Ya tienes todo para calcular rotación. Dividir dos números no es el problema. El problema es que para calcularla donde sirve —por producto y por sala, actualizada— necesitas entrar cada mañana al portal B2B de cada cadena, descargar reportes con formatos distintos, pegarlos en Excel y recién ahí empezar a mirar. Con dos o tres cadenas y cientos de salas, eso no es un análisis: es una mañana completa que ninguna PYME tiene.

    SinQuiebre es una plataforma que se conecta a los portales B2B de las cadenas en modo de solo lectura y te entrega ventas, stock y quiebres consolidados por producto y por sala, actualizados cada mañana. No reemplaza tu criterio comercial: te deja el dato listo para que la conversación con el comprador sea sobre qué hacer y no sobre de dónde salió el número.

    Pide una demo de SinQuiebre acá. El primer mes es gratis y no hay contrato anual: si no te sirve, te vas.

  • Venta perdida: cómo calcularla (con fórmula y ejemplo)

    Venta perdida: cómo calcularla (con fórmula y ejemplo)

    Todos los proveedores saben que un quiebre de stock cuesta plata. Muy pocos saben cuánta. Y esa diferencia importa más de lo que parece: mientras la venta perdida sea una sensación —»se nos cayó la venta ese mes»— no se puede priorizar, no se puede negociar con la cadena y no se puede justificar invertir en resolverla. Cuando es un número, todo eso cambia. En esta guía vas a ver la fórmula para calcularla, un ejemplo con números reales, el error que hace que casi todos la subestimen, y qué hacer con el resultado una vez que lo tengas.

    Si todavía no tienes claro el concepto de fondo, parte por nuestra guía qué es el quiebre de stock y cuánto te cuesta. Acá vamos directo al cálculo.

    Qué es la venta perdida

    La venta perdida es la venta que habrías hecho si el producto hubiera estado disponible. No es la venta que bajó: es la que nunca ocurrió porque el cliente llegó a la góndola y no encontró tu producto.

    Es un número que por definición no aparece en ningún reporte. Tu sistema registra lo que vendiste; el portal B2B de la cadena registra lo que se despachó. Ninguno de los dos registra al cliente que se dio media vuelta. Por eso la venta perdida hay que estimarla, y por eso tantos proveedores simplemente no la miran.

    Conviene separarla de dos cosas con las que se confunde:

    • No es la caída de venta. La venta puede caer por estacionalidad, por precio, por una promoción de la competencia o porque el producto dejó de gustar. La venta perdida es específicamente la parte atribuible a que no había producto.
    • No es el fill rate. El fill rate mide lo que no le entregaste a la cadena. La venta perdida mide lo que la cadena no le vendió al consumidor. Se relacionan, pero no son lo mismo: puedes tener un fill rate perfecto y aun así quebrar en góndola si la reposición desde la trastienda falla.

    La fórmula para calcular la venta perdida

    La lógica es siempre la misma: estimar cuánto vendías cuando había producto, y multiplicarlo por el tiempo que no lo hubo.

    Venta perdida = Venta diaria promedio (con stock) × Días de quiebre × Número de salas afectadas

    La clave está en el primer factor. «Venta diaria promedio» no es tu venta del mes dividida por 30: ese número ya está contaminado por los días en que no había producto, y por eso subestima. Tienes que calcular el promedio solo sobre los días en que la sala tenía stock disponible.

    Un ejemplo con números

    Supongamos un SKU tuyo en una cadena, durante un mes de 30 días:

    • Vendiste 1.200 unidades en total, repartidas en 40 salas.
    • Revisando el stock por sala, detectas que hubo quiebre en 8 salas, con un promedio de 6 días cada una.
    • El precio al que le vendes a la cadena es de $1.500 por unidad.

    Paso 1 — días-sala con stock. El universo total es 40 salas × 30 días = 1.200 días-sala. De ahí hay que descontar los quiebres: 8 salas × 6 días = 48 días-sala sin stock. Quedan 1.152 días-sala con producto disponible.

    Paso 2 — venta diaria real. 1.200 unidades ÷ 1.152 días-sala = 1,04 unidades por sala por día. Fíjate en la diferencia: si hubieras dividido por los 1.200 días-sala totales, te habría dado 1,00 y ya estarías subestimando desde el primer paso.

    Paso 3 — la venta perdida. 1,04 × 48 días-sala de quiebre = 50 unidades. A $1.500, son $75.000 en ese mes, en un solo SKU, en una sola cadena.

    Parece poco. Multiplícalo por 40 SKUs y por 12 meses y estás hablando de decenas de millones al año. Ese es exactamente el orden de magnitud que se pierde sin que aparezca en ningún estado de resultados, porque nadie contabiliza lo que no pasó.

    El método más preciso: comparar contra salas equivalentes

    El cálculo anterior asume que todas las salas venden parecido, y eso casi nunca es cierto: un Jumbo de barrio alto y uno de región no tienen la misma rotación. Si tienes datos por sala, hay una versión mejor:

    Para cada sala que quebró, calcula lo que vendió esa misma sala en el mismo período del mes anterior, o en las semanas inmediatamente previas al quiebre. Ese es tu punto de comparación. La venta perdida es la diferencia entre esa venta esperada y la que efectivamente ocurrió.

    Es más trabajo, pero es el número que resiste una conversación con un category manager, porque no depende de un promedio general: depende del historial de esa sala específica.

    El error que hace que casi todos subestimen

    Las fórmulas de arriba asumen que la venta perdida se limita a los días de quiebre. En la práctica el daño dura más, por tres razones que rara vez se cuentan:

    1. El cliente prueba la marca de al lado. Cuando no encuentra tu producto, la mayoría no se va sin comprar: compra el sustituto. Si le funciona, la próxima vez puede que ni siquiera te busque. La venta perdida del día del quiebre es solo el costo inmediato; la pérdida de un comprador habitual es el costo real.
    2. La cadena reordena según lo que vendiste, no según lo que podrías haber vendido. Los sistemas de reposición proyectan la demanda con la venta histórica. Un mes con quiebres deja un historial artificialmente bajo, y ese historial se convierte en un pedido más chico el mes siguiente. El quiebre se autoalimenta.
    3. El espacio en góndola se negocia con los números que ya existen. Si tu rotación se ve baja porque estuviste quebrado, llegas a la negociación anual con el peor argumento posible: tus propios datos en contra.

    No hay una fórmula limpia para estos tres efectos, y desconfía de quien te ofrezca una. Lo honesto es tratar el cálculo como un piso, no como un total: la venta perdida real es esa cifra más un arrastre que no se puede medir con precisión, pero que existe.

    Cómo estimarla si no tienes el detalle por sala

    Muchos proveedores no tienen el dato de stock por local, o lo tienen tan atrasado que no sirve. Dos aproximaciones que funcionan mientras tanto:

    Por caída contra tu propia línea base. Toma tus últimas 8 a 12 semanas de venta por cadena. Identifica las semanas claramente bajo la tendencia y que no se expliquen por estacionalidad ni por promoción. Esa brecha es tu candidata a venta perdida. No es exacta, pero te da el orden de magnitud, que es lo que necesitas para decidir si vale la pena resolverlo.

    Por lo que la cadena no te pidió. Si una sala dejó de generar órdenes de reposición durante varios días seguidos y no fue por decisión comercial, es una señal fuerte de quiebre. Cruzar el patrón de pedidos con tu venta suele revelar los quiebres antes que cualquier otro dato disponible.

    Y una advertencia práctica: no persigas la precisión decimal. Un número aproximado que tienes todos los lunes vale infinitamente más que un cálculo perfecto que armas una vez al año. La utilidad de esta métrica está en compararla contra sí misma mes a mes, no en su exactitud absoluta.

    Qué hacer con el número una vez que lo tienes

    Calcular la venta perdida no sirve de nada si el resultado queda en una planilla. Tiene tres usos concretos:

    Priorizar. Ordena tus SKUs por venta perdida, no por cantidad de quiebres. Vas a descubrir que un producto que quebró tres veces cuesta más que otro que quebró quince, porque rota mucho más. Ahí es donde tienes que poner el stock de seguridad y la atención diaria.

    Negociar con datos. Llegar a la reunión con el category manager diciendo «en julio dejamos de vender $4,2 millones por quiebres en 12 salas, y estas son las salas» cambia por completo la conversación. Deja de ser tu percepción contra la de ellos y pasa a ser un problema compartido: esa venta perdida también es venta que la cadena no hizo.

    Justificar la inversión. Cuando puedes poner el costo del problema al lado del costo de la solución —más stock de seguridad, un mejor sistema de alertas, una visita de reposición extra— la decisión se toma sola. Sin el número, cualquier inversión parece un gasto.

    Si quieres ir directo a la parte de evitarlos, tenemos la guía de cómo evitar quiebres de stock en supermercados, con las siete prácticas que de verdad funcionan.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo se calcula la venta perdida?

    Multiplicando tu venta diaria promedio por sala —calculada solo sobre los días en que había stock— por la cantidad de días-sala en que hubo quiebre. Si tienes datos por local, es más preciso comparar cada sala que quebró contra su propio historial reciente.

    ¿Cuál es la diferencia entre venta perdida y quiebre de stock?

    El quiebre de stock es el evento: no hay producto disponible. La venta perdida es la consecuencia medida en dinero. Un quiebre de dos días en una sala de baja rotación cuesta poco; el mismo quiebre en tu sala más fuerte puede costar veinte veces más. Por eso conviene medir la consecuencia y no solo contar eventos.

    ¿Se puede calcular con Excel?

    Sí, y es la forma correcta de partir: con la venta por sala, los días de quiebre y el precio, la fórmula sale en una planilla. El límite aparece cuando son varias cadenas y cientos de salas: ahí el problema deja de ser el cálculo y pasa a ser mantener actualizado el dato de stock por sala, que es de dónde sale todo lo demás.

    ¿La venta perdida se le puede cobrar a la cadena?

    No como tal. Lo que sí se puede es usarla en la conversación comercial: si el quiebre se originó en la trastienda de la sala y no en tu despacho, tienes un argumento legítimo para pedir cambios en la reposición o en el espacio asignado. Documentarla es lo que te da esa posición.

    ¿Cada cuánto debería calcularla?

    Mensual para revisar la tendencia y tomar decisiones de fondo; semanal para los productos que más rotan. Lo importante es la regularidad: el valor de esta métrica está en la comparación en el tiempo.

    Empieza por ver los quiebres que están ocurriendo hoy

    El obstáculo real para calcular la venta perdida casi nunca es la fórmula: es no tener a mano el stock por sala y por día. Ese dato vive en el portal B2B de cada cadena, en formatos distintos y con códigos distintos, y reconstruirlo a mano cada mes es un trabajo que nadie alcanza a hacer.

    SinQuiebre.cl se conecta a los portales B2B de tus cadenas en modo de solo lectura y te deja cada mañana tu venta y tu stock por producto y por sala, con los quiebres marcados y los indicadores que la cadena te mide. Con eso, la venta perdida deja de ser un cálculo anual y pasa a ser un número que miras todas las semanas — cuando todavía sirve para hacer algo al respecto. Puedes revisar el resto de nuestras guías sobre quiebre de stock y monitoreo de inventario, o agendar una demo con tus propios datos: son 30 minutos, el primer mes es gratis y no hay contrato anual.

  • Plantilla de inventario en Excel GRATIS para proveedores de supermercados [2026]

    Plantilla de inventario en Excel GRATIS para proveedores de supermercados [2026]

    Antes de explicar nada: descarga acá la plantilla de inventario en Excel. Es gratis, no pedimos correo y no tiene macros. Está hecha específicamente para un proveedor de supermercados, que es un caso distinto del que resuelven las plantillas genéricas que se encuentran dando vueltas.

    Esa diferencia es el punto de partida de esta guía: si vendes a cadenas, la mitad de tu inventario no está en tu bodega. Está repartido en decenas o cientos de salas que no controlas y que solo ves a través de los portales B2B. Una plantilla que solo cuenta lo que tienes guardado te deja ciego justo donde se pierde la venta.

    Qué trae la plantilla

    Son cinco hojas, y solo dos las llenas tú:

    • INSTRUCCIONES — cómo se usa y cómo se calcula cada cosa, en una página.
    • PRODUCTOS — tu maestro de SKUs: código, descripción, clase ABC, unidades por caja, lead time, precio a la cadena y stock en tu bodega. Se llena una sola vez.
    • STOCK_EN_SALAS — acá pegas cada semana lo que bajaste de los portales: cadena, sala, producto, stock y venta de los últimos 7 días. La planilla calcula sola los días de stock y pinta un semáforo.
    • REPOSICION — calcula el stock de seguridad y el punto de reorden de cada producto, ajustando el colchón según su clase ABC.
    • ALERTAS — la hoja que abres en la mañana. Trae solo lo que está por quebrar, con una estimación de cuánta venta se pierde por día en cada caso.

    Las celdas amarillas las llenas tú; las celestes tienen fórmula y no hay que tocarlas. Viene con tres productos y cinco salas de ejemplo para que veas cómo se comporta antes de borrarlos.

    Cómo usarla, en cuatro pasos

    1. Carga tus productos una vez. En la hoja PRODUCTOS pon tus SKUs con su lead time real —el que efectivamente tardas en despachar, no el ideal— y su clase ABC. Si nunca has hecho el ABC, parte simple: marca como A el 20% de productos que te genera la mayor parte de la venta.
    2. Pega el stock por sala cada semana. Baja las planillas de cada portal B2B y pega en STOCK_EN_SALAS una fila por combinación de cadena, sala y producto. Necesitas dos datos: stock actual y venta de los últimos 7 días.
    3. Revisa el semáforo. Rojo es «quiebra en 3 días o menos», amarillo es «quiebra dentro de la semana», verde es que aguanta. La hoja ALERTAS ya viene con filtro puesto.
    4. Despacha por punto de reorden, no por corazonada. La hoja REPOSICION te dice a qué nivel de stock hay que mandar reposición para cada producto.

    Las tres fórmulas que hacen el trabajo

    Nada de esto es complicado, y conviene entenderlo aunque la planilla lo calcule sola.

    Días de stock

    Días de stock = Stock en la sala ÷ Venta diaria promedio de esa sala

    Es la métrica más útil que existe para un proveedor, porque convierte unidades en tiempo. «Quedan 18 unidades» no dice nada; «quedan 3 días» dice exactamente qué hacer. En la plantilla, la venta diaria sale de dividir la venta de 7 días por siete.

    Stock de seguridad

    Stock de seguridad = Venta diaria × Lead time × Factor de seguridad

    Es el colchón para cubrir lo imprevisto: un peak de demanda, un camión que llegó tarde, una promoción que nadie avisó. La plantilla usa un factor más alto para los productos clase A (los que más rotan) y más bajo para los C, porque no tiene sentido inmovilizar capital protegiendo un producto que casi no se mueve.

    Punto de reorden

    Punto de reorden = Stock de seguridad + (Venta diaria × Lead time)

    Es el nivel de stock en el que hay que despachar sí o sí. Si tu lead time es de 7 días y esa sala vende 6 unidades diarias, para cuando llegue tu reposición se habrán vendido 42 unidades: si esperas a que queden 10, ya quebraste. El punto de reorden es simplemente hacer esa cuenta antes y no después.

    Un ejemplo con los números de la plantilla

    Tomemos la primera fila del ejemplo que viene cargado:

    • Salsa de tomate 400 g, clase A, lead time 7 días.
    • En Jumbo Kennedy quedan 18 unidades y se vendieron 42 en la última semana.

    La venta diaria es 42 ÷ 7 = 6 unidades. Los días de stock son 18 ÷ 6 = 3 días. El semáforo se pone rojo, y con razón: si el despacho tarda 7 días y el stock aguanta 3, esa góndola va a estar vacía cuatro días completos antes de que llegue tu reposición. Con un precio de $890, son unos $5.340 por día que se dejan de vender solo en esa sala.

    El valor de la planilla no está en el cálculo, que es aritmética simple. Está en que lo hace para las 40 salas a la vez y te ordena arriba las que están en rojo.

    Por qué una plantilla genérica de inventario no te sirve

    La mayoría de las plantillas de inventario que se descargan gratis están pensadas para un negocio que tiene su stock en un solo lugar: una tienda, una bodega, un taller. Entran productos, salen productos, y el saldo es tu inventario.

    El proveedor de supermercados tiene dos inventarios que se comportan distinto:

    • El de tu bodega, que controlas tú y que sí se parece al caso genérico.
    • El que ya está en las salas, que es tuyo comercialmente pero no lo administras: no sabes cuándo repone la sala desde su trastienda, no decides el espacio en góndola, y solo lo ves cuando entras al portal de la cadena.

    Cuando esos dos mundos se miran por separado aparecen los problemas clásicos: sobrestock en tu bodega conviviendo con quiebres en sala, o el famoso stock fantasma, donde el sistema de la cadena dice que hay tres unidades y la góndola está vacía porque están en la trastienda. Una plantilla que no distinga los dos inventarios no puede mostrarte ninguna de las dos cosas.

    Los cuatro errores más comunes al llevar el inventario en Excel

    1. Mirar el stock total en vez del stock por sala. Es el error más caro. Puedes tener 900 unidades repartidas y aun así estar quebrado en tus diez mejores salas. El promedio esconde exactamente lo que necesitas ver.
    2. Usar el lead time ideal. Si comprometes según lo que debería tardar el despacho, vas a fallar cada vez que algo se salga de lo normal. Mide tus últimos tres meses reales y usa el peor caso razonable, no el promedio.
    3. Tratar todos los productos igual. Sin clase ABC terminas dedicándole la misma atención a un producto que vende 500 unidades y a uno que vende 12. La plantilla ajusta el colchón por clase justamente por eso.
    4. Dejar de actualizarla. Es el error que mata a todas las planillas. Una plantilla desactualizada es peor que ninguna, porque da una falsa sensación de control. Si no vas a poder mantenerla semanalmente, mejor reduce el alcance: quédate con tus productos clase A y hazlo bien.

    Hasta dónde llega el Excel

    Vale la pena decirlo con honestidad, porque es la pregunta que aparece a los dos meses de usarla.

    Esta plantilla funciona bien hasta unas dos cadenas y unos treinta productos. Pasado eso, el problema deja de ser el cálculo —las fórmulas escalan sin drama— y pasa a ser la carga de datos: entrar a cada portal, bajar planillas con formatos distintos, cruzar los códigos que cada cadena le puso a tu mismo producto y pegar todo sin equivocarte, cada semana. Eso son horas, y son horas que hay que repetir.

    Ahí es donde una planilla, por buena que sea, se queda corta: no porque calcule mal, sino porque depende de que alguien la alimente a mano justo cuando el volumen hace que eso sea insostenible.

    Preguntas frecuentes

    ¿La plantilla es realmente gratis?

    Sí. No pedimos correo ni registro. Descárgala, úsala, modifícala y compártela si le sirve a alguien más.

    ¿Funciona en Google Sheets?

    Sí. Súbela a Drive y ábrela con Google Sheets: las fórmulas que usa son estándar y se convierten bien. El formato condicional del semáforo también se mantiene.

    ¿Sirve para cualquier cadena?

    Sí. La hoja de stock por sala tiene una columna de cadena, así que puedes mezclar Jumbo, Santa Isabel, Líder, Unimarc y Tottus en la misma planilla. Lo único que tienes que resolver tú es que un mismo producto tenga el mismo SKU en todas las filas, aunque cada cadena lo tenga con otro código.

    ¿Cada cuánto hay que actualizarla?

    Una vez por semana es el mínimo razonable. Para productos clase A en salas de alta rotación, dos veces por semana rinde bastante más.

    ¿Necesito saber Excel avanzado?

    No. Solo tienes que pegar datos en las celdas amarillas. No hay macros, ni tablas dinámicas, ni nada que se rompa al copiar y pegar.

    Cuando la planilla ya no da abasto

    Si llegaste hasta acá probablemente ya sospechas cuál es el cuello de botella real: no es la fórmula, es mantener el dato fresco. Esa es exactamente la parte que SinQuiebre.cl automatiza.

    Nos conectamos a los portales B2B de tus cadenas en modo de solo lectura, homologamos los códigos —un producto es un producto, aunque cada cadena lo llame distinto— y te dejamos cada mañana tu venta y tu stock por producto y por sala, con los quiebres marcados y los indicadores que la cadena te mide. Es la misma lógica de esta plantilla, pero llenándose sola todos los días.

    Puedes seguir revisando nuestras guías de control de inventario para proveedores, o agendar una demo con tus propios datos: son 30 minutos, el primer mes es gratis y no hay contrato anual.

  • Fill rate: qué es, fórmula y calculadora [Guía 2026]

    Fill rate: qué es, fórmula y calculadora [Guía 2026]

    De todos los indicadores que las cadenas de supermercados le miden a un proveedor, el fill rate es el que más rápido se transforma en plata: define si te pagan completo, si te multan y —a la larga— si te siguen dando espacio en góndola. En esta guía vemos qué es exactamente, cómo se calcula (con la fórmula y un ejemplo con números), cuánto te cuesta un fill rate bajo, qué se considera un buen nivel en el retail chileno y cómo mejorarlo. Incluye una calculadora para que obtengas el tuyo en 10 segundos.

    Qué es el fill rate

    El fill rate mide qué porcentaje de lo que la cadena te pidió lograste entregar efectivamente. Si Jumbo te pide 1.000 unidades y despachas 900, tu fill rate es 90%: cumpliste nueve de cada diez unidades comprometidas.

    Es un indicador de confiabilidad. A la cadena no le sirve un proveedor que a veces cumple: cada unidad que no llega es un espacio de góndola vacío que ellos ya habían planificado vender. Por eso el fill rate no es un número interno tuyo — es la nota con la que el retail te evalúa como socio comercial.

    La fórmula del fill rate

    Fill rate (%) = (unidades entregadas ÷ unidades pedidas) × 100

    Parece simple, y lo es. Las complicaciones aparecen en los detalles, y conviene definirlos antes de discutir cifras con tu category manager:

    • ¿Unidades o líneas? El fill rate por unidades mide cantidad total; el fill rate por líneas (o por SKU) mide cuántos productos del pedido llegaron completos. Un pedido de 10 SKUs donde falló uno tiene 90% por líneas, pero puede tener 99% por unidades si ese SKU era pequeño. Las cadenas suelen mirar ambos.
    • ¿Contra qué pedido? Lo correcto es medir contra la orden de compra original, no contra la versión «negociada» después de avisar que no alcanzabas. Ese ajuste maquilla el número pero no la percepción de la cadena.
    • ¿En qué ventana? Lo entregado dentro del plazo comprometido. Entregar completo tres días tarde no es fill rate cumplido: eso ya es un problema de OTIF.

    Calculadora de fill rate

    Ingresa las unidades que te pidieron y las que efectivamente despachaste. Si quieres estimar la venta perdida, agrega el precio unitario:



    Ejemplo con números: cuánto cuesta un 88%

    Tomemos un proveedor de alimentos envasados con un pedido semanal de 1.000 unidades a $1.200 cada una:

    • Pedido: 1.000 unidades → Entregado: 880 → Fill rate: 88%
    • Venta no facturada: 120 unidades × $1.200 = $144.000 en una semana
    • Proyección anual: $144.000 × 52 ≈ $7,5 millones que nunca se facturaron

    Y ese es solo el primer costo. Si esas 120 unidades faltaron en salas donde el producto se estaba vendiendo, se suma la venta perdida por quiebre de stock en góndola, las eventuales multas por incumplimiento y —el más caro de todos, aunque no aparezca en ninguna factura— el deterioro de tu evaluación como proveedor cuando llegue la negociación anual.

    ¿Qué es un buen fill rate?

    En el retail supermercadista chileno, las cadenas suelen trabajar con exigencias en torno al 95%-98%, y varias castigan por debajo de ese umbral. Como referencia práctica para autoevaluarte:

    • 98% o más: zona confiable. Es donde conviene estar para negociar espacio y nuevos SKUs desde una posición sólida.
    • 95% a 98%: aceptable pero frágil. Un par de semanas malas te dejan bajo el umbral.
    • Bajo 95%: zona de multas y de conversaciones incómodas. Aquí el problema ya no es logístico, es comercial.

    Dato importante: el promedio miente. Puedes tener 96% general y estar en 70% en tu SKU más vendido — que es justamente el que la cadena mira. Por eso el fill rate se analiza por SKU y por centro de distribución, no como un número único.

    Cómo mejorar tu fill rate

    1. Mide antes de que te midan

    La mayoría de los proveedores se entera de su fill rate cuando la cadena se lo informa —o cuando llega la multa—. Calcularlo tú mismo, semana a semana y por SKU, te da margen para corregir antes de que sea un problema. Es la diferencia entre explicar y anticipar.

    2. Ataca los SKUs que fallan, no el promedio

    Ordena tus incumplimientos por producto: casi siempre unos pocos SKUs explican la mayor parte del faltante. Ahí está el 80% de la mejora posible, y suele deberse a causas concretas — un insumo con lead time largo, un formato que se produce en lotes grandes, un proveedor tuyo que también falla.

    3. Ajusta tu stock de seguridad a la demanda real

    Si tus pedidos varían y tu producción es estable, el colchón tiene que absorber esa diferencia. Un stock de seguridad calculado con la venta real de las salas —no con el promedio histórico— es la forma más directa de dejar de quedar corto.

    4. Coordina las promociones con anticipación

    Una promoción duplica o triplica el pedido. Si el plan de producción no se ajustó, el fill rate de ese mes se hunde justo cuando más visibilidad tenías. Cada activación debería revisarse contra tu capacidad real de abastecimiento.

    5. Conecta fill rate con lo que pasa en la sala

    El fill rate te dice qué tan bien le respondes a la cadena; el sell out te dice si eso se está vendiendo. Mirarlos juntos evita el error clásico: cumplir el 100% de un pedido que la sala no necesitaba, mientras otra sala quedaba vacía.

    Fill rate y OTIF: no son lo mismo

    Se confunden todo el tiempo. El fill rate mide completitud: cuánto de lo pedido entregaste. El OTIF (On Time In Full) es más exigente: mide entregas a tiempo Y completas — si llegaste completo pero un día tarde, tu fill rate puede ser 100% y tu OTIF 0% para ese pedido. Si quieres el detalle, lo vemos en la guía de OTIF.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cada cuánto debo calcular mi fill rate?

    Semanal como mínimo, y por SKU. Mensual sirve para reportar, pero es demasiado tarde para corregir: cuando ves el número del mes, las multas ya están aplicadas.

    ¿El fill rate se mide en unidades o en pesos?

    Lo estándar es unidades (o líneas). Medirlo en pesos es útil internamente para dimensionar el impacto económico, pero para conversar con la cadena usa el mismo criterio que ellos aplican.

    ¿Qué pasa si la cadena pide más de lo que puedo producir?

    Es una conversación comercial, no un problema de cálculo: conviene negociar el volumen del pedido antes de aceptarlo. Aceptar órdenes que sabes que no vas a cumplir es la forma más rápida de destruir tu fill rate y tu credibilidad.

    ¿Dónde consigo los datos para calcularlo?

    Las órdenes de compra y lo efectivamente recepcionado están en los portales B2B de cada cadena. El desafío no es conseguir el dato, sino consolidarlo: cada cadena publica en su propio formato y con sus propios códigos de producto.

    Tu fill rate al día, sin planillas

    Calcular el fill rate una vez es fácil —acabas de hacerlo aquí arriba—. El problema es sostenerlo: cada semana, por cada SKU, en cada cadena, cruzando lo pedido con lo recepcionado desde portales distintos. Eso es exactamente lo que hace SinQuiebre: se conecta en modo solo lectura a tus portales B2B, consolida la información y te muestra tus KPIs retail en un dashboard —sell out por cadena, rotación, días de inventario y venta perdida— actualizados cada mañana, junto a las alertas de quiebre por sala.

    Agenda una demo de 30 minutos y lo vemos con tus propios datos: conectamos una de tus cadenas y ves tu fill rate real por SKU en pantalla.